Pbro. Alberto Fernando Carbone. Falleció a 94 años.-29 -12-2025-
Habla el cura Carbone
Un condenado en suspenso.
Cuando Alberto Fernando Carbone, sacerdote católico, escuchó que lo hablan condenado a dos años de prisión (en suspenso) por haber encubierto a los autores del secuestro y asesinato de Pedro Eugenio Aramburu, se quedó impasible. A lo sumo un leve rictus curvó su labio superior, pero el resto de su cara quedó inmutable. Se dejó conducir por el policía que estaba a su lado, lanzando una mirada de conmiseración hacia el padre de Carlos Alberto Maguid, que en ese momento era expulsado de la sala, por gritar la inocencia de su hijo.
A partir de ese momento el padre Carbone dejó de ser noticia. El mismo contribuyó bastante a eso. Invariablemente se negó a todo contacto con los periodistas, imponiéndose una consigna de mutismo, que no quebró bajo ningún pretexto. Sus amigos guardaban celoso secreto sobre su paradero. Los intentos de EXTRA por entrevistarlo chocaron con esos obstáculos. Luego, el padre Carbone partió a un "campamento juvenil" que se realizó en Esquel, al sur de Bariloche. Sin embargo, a su regreso, accedió a responder a un extenso cuestionario sobre su persona y los hecho de que fuera protagonista.
-EXTRA: ¿Por qué eligió el camino del sacerdocio? ¿Podría relatarme cómo llegó a su vida la vocación pastoral?
-Padre Carbone: En realidad, uno no elige el sacerdocio sino que es elegido para él por Dios. El Orden Sagrado es un Sacramento, por lo tanto pertenece al campo de la FE. En consecuencia usted podrá recibir descripciones del mismo, las cuales no hacen otra cosa que bordear el núcleo misterioso de la FE sin alcanzarlo. Pero yo me adhiero firmemente a la FE y al sacerdocio en ella comprendido, simplemente porque creo y me adhiero a JESUCRISTO y a su vida. Si usted me pregunta por qué elegí el sacerdocio, mi respuesta es parecida a la de otros colegas que también han decidido su vida siendo adultos: hasta el último momento uno más bien niega que deba ser sacerdote, hasta que de golpe, ya sin ninguna duda, dice que si.
-E.: Pero hay hechos que condicionan, por ejemplo, el haber militado desde casi la niñez en organizaciones confesionales. ¿Es ése su caso?
P. C.: Es cierto que desde los catorce años he trabajado activamente en las filas de la Acción Católica, tanto en el colegio —el de los Hermanos Maristas de Belgrano— como en mis tres años en la Facultad de Ingeniería, pero he tenido compañeros que han sido tan activos como yo y hoy son excelentes padres de familia y aun han llegado a ser notorias figuras del quehacer nacional, como lo han sido mis amigos y compañeros dirigentes de la Acción Católica el ingeniero Luis M. Gotelli y el doctor Mario Díaz Colodrero. Como usted ve, aun ideológicamente los caminos han sido muy distintos.
-E.: Háblenos de cómo era su hogar, su familia, en síntesis: queremos saber, como dice la gente, "de dónde salió ese cura Carbone que tanto da que hablar".
-P. C.: Mi línea paterna es santafecina. Habiendo terminado mi padre la escuela primaria en la Inmaculada, de Santa Fe, fue a Alemania, donde cursó el bachillerato y la carrera de ingeniería. Allí casó con mi madre, de total ascendencia alemana. En Berlín nacimos mi hermana y yo. Desde los tres años estoy en el país y, naturalmente, siendo de cultura argentina e hijo de argentino nativo, en el momento correspondiente opté por la nacionalidad argentina. De acuerdo con la ley, optar significa ser argentino desde el nacimiento.
-E.: Pero, más concretamente, ¿cómo eran sus padres?
-P. C.: Mi padre fue durante muchos años jefe de la División Puentes de Vialidad Nacional, y como tal tuvo bajo su responsabilidad la realización de importantes obras en el país. A su muerte era presidente de la Comisión Internacional del Puente sobre el Río Uruguay. Si bien pudo haber recibido educación católica durante su niñez, su estada en Alemania influyó para que finalmente se mostrara indiferente y aun con cierto anticatolicismo.
Mi madre es luterana evangélica, lo cual hizo que para ella siempre fuera de difícil comprensión lo católico. De más está decir que la resistencia
que ambos ofrecieron a mi vocación sacerdotal fue total. Sin embargo no tuvieron reparo en mandar a sus dos hijos a un colegio católico, fundamentalmente porque éste enseñaba la religión del país. De esta combinación entre hogar indiferente y colegio católico se desarrolló en mí un afortunado espíritu crítico, por el cual no aceptaría sin más ni más cosas que se dijeran de cualquiera de ambos lados.
Con respecto a mis padres, tengo presentes las observaciones de terceros acerca de la gran unidad que siempre hubo entre ellos, cosa que permite corroborar mi experiencia personal.
-E.: ¿Sería interesante que ahora nos hablara de sus primeras experiencias sacerdotales, que describiera las vivencias iniciales que influyeron en su condición de nobel clérigo.
-P. C.: No tuvieron nada de especial. Estuve siete años en la popular parroquia de la Inmaculada, en la calle Independencia, siendo párroco allí el actual obispo de Mercedes, monseñor Luis J. Tomí, una excelente persona. Durante todo ese tiempo continué con lo que había sido mi preocupación antes de entrar en el seminario: colaborar con los jóvenes de la Acción Católica.
A fines de 1959, el actual arzobispo de Santa Fe y antiguo compañero mío de la Acción Católica, monseñor Vicente Zaspe, me invitó a colaborar con él en la asesoría del Consejo Superior de los Secundarios de la ACA. Como Zaspe fue nombrado obispo de Rafaela, la Comisión Permanente del Episcopado me nombró en su lugar como asesor nacional en el año 1961. La resultante de este período , es la comprobación experimental de que no hay servicio de Dios si no hay simultáneamente servicio al Hombre, incluso para el sacerdote.
-E.: ¿Qué le enseñaron los muchachos jóvenes?
P. C.: A tratar, por vía de la práctica, de ser siempre joven. Digo esto porque si usted no está en contacto con gente joven difícilmente podrá serlo. Los jóvenes y los adultos deben intercambiar, pero en ese intercambio son más bien los adultos los que deben prestar obediencia a los jóvenes.
-E.: Puede sorprender que usted diga eso, justamente en esta época en que llueven críticas a la juventud desde todos los sectores.
-P. C.: Estamos acostumbrados a oír que el argentino en general y el joven en particular están desorientados. Ese es un criterio de europeizados y yanquificados. Los países dominantes y opresores, el hastío de la opulencia, producen en los jóvenes las reacciones de que nos hablan las noticias: la fuga de la realidad por el hippismo o la vía muerta de las revueltas populares izquierdistas. Ambas son aplastadas por una mayoría satisfecha. Pero en nuestro país la cosa es bien distinta. La mayoría, que siente la opresión interna y externa, sabe muy bien qué es lo que quiere y qué es lo que no quiere, razón por la cual hay proscripción política entre nosotros desde hace más de 15 años. La gente joven percibe cada día más claramente esa realidad y se vuelca cada vez más del lado de las aspiraciones de la casi totalidad del interior del país y de la inmensa mayoría del Gran Buenos Aires.
-E.: No todos los sacerdotes dicen lo mismo...
-P. C.: Lamentablemente, el modo de vivir sacerdotalmente ha conducido a muchos de mis colegas a estar con el sector más favorecido de la población, por lo cual no les es posible percibir claramente la realidad nacional ni descubrir dónde está el pecado estructural que describen los documentos de Medellín. Mis contactos con el mundo joven y con las realidades que lo preocupan me ha ayudado mucho a mantener y desarrollar la fidelidad al Evangelio y a la Iglesia.
-E.: En algún momento sus defensores, en el juicio Aramburu —aunque usted no quiera hablar sobre ese asunto— dijeron que las acusaciones! en su contra buscaban castigar al llamado Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Dejando de lado la anécdota, usted es uno de los adherentes más conocidos de ese grupo. ¿Por qué se incorporó a ese movimiento?
-P. C.: Usted me hace una pregunta sobre algo que existe en la Iglesia y
a lo cual nadie le prohibió la existencia pese a que en el ámbito de lo civil hay personas que le quieren dar una figura delictiva. En realidad es verdaderamente difícil si no imposible que en la Iglesia se prohíba la existencia de ese "algo". No es una organización, no tiene autoridades ni reglamentos. Son sacerdotes que se han tomado en serio las declaraciones de Medellín, las declaraciones del Episcopado Argentino en San Miguel, incluida la afirmación del Episcopado Latinoamericano de "tomar decisiones y establecer proyectos, solamente si estábamos dispuestos a ejecutarlos como compromiso personal nuestro, aun a costa de sacrificio". Los sacerdotes del Movimiento descubrieron en un momento determinado que hacían y que querían las mismas cosas. Entonces describieron en unas "coincidencias básicas" esas cosas comunes y así apareció el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Como usted ve, si hoy apareciera una orden de disolución del Movimiento no sucedería nada, pues los que tendrían que desaparecer son los hombres que lo forman y sus actividades. Pero las actividades de estos hombres y los principios que los sustentan son plenamente eclesiales, inclusive la manera de formular el socialismo deseado. En consecuencia, una amenaza de ese tipo significa un ataque a la Iglesia, venga de donde viniere.
Respondiendo, entonces, a su pregunta, digo que estoy en el Movimiento porque tengo FE en Jesucristo, y por lo tanto en todo lo que se sigue de -EL: el Evangelio, la Iglesia, los obispos y sacerdotes (aun los equivocados), en resumen, en la fuerza del Pueblo de Dios, constituido por todos los cristianos, cualquiera que sea su condición y jerarquía, para dar sentido a la vida leí hombre de hoy, especialmente el que lucha por la liberación.
-E.: ¿Usted se siente capaz de odiar?
-P. C.: Creo que es un anormal quien 10 se sienta capaz de odiar. Otra cosas que, ante un hecho, se odie o no. Aquí debemos remitirnos nuevamente a las normas dictadas por el Señor. Establecen claramente que debemos amar aun a nuestros enemigos. Está claro que Dios no hace excepción de personas, ama a todos. Pero no sucede lo mismo con El frente a los grupos humanos. Están claras y patentes las maldiciones que lanzó contra el grupo de los ricos y de los dominadores del pueblo, de los sacerdotes de la Ley que enseñaban una cosa y hacían otra. El Señor viene a liberar a los oprimidos, tanto por los pecados personales como por los estructurales. Esta prédica molesta a sus enemigos porque perturba su plan político. Cristo es calificado como un subversivo que hasta tiene entre sus apóstoles a Simón, miembro del partido revolucionario de los Zelotes. Por otra parte, de seguir eso así, los jefes del Sanedrín temían no sólo que el pueblo se alejara de ellos, sino también que los extranjeros —entonces los romanos— invadieran y destrozaran el país: no había que enojarse con ellos (San Juan, Cap. 11, Vs. 45 y ss.).
La consecuencia fue inevitable: "Es necesario que muera por el pueblo", dijeron, y se lo mata inventando un falso juicio contra El. Se lo acusa como sedicioso, cuando lo que verdaderamente pretende es que los hombres sean realmente hermanos entre sí. Todo esto lo rubrica el Señor con su frase en la Cruz: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Pero esto no significa que apruebe la situación estructural existente y que ella no deba desaparecer.
-E.: A usted lo procesaron y condenaron ...
-P. C.: El proceso al cual se me sometió estuvo rodeado de circunstancias verdaderamente vergonzosas. Ya desde mucho tiempo atrás, y desde muy diversos niveles, se acusó al Movimiento de Sacerdotes de predicar la violencia. Lo grave es que nadie pudo concretar la acusación, pero los acusadores se convencieron mutuamente de que eso era así.
-E.: ¿Usted se considera victima de un complot contra el Movimiento del Tercer Mundo?
-P. C.: Desde el momento en que fui detenido la calumnia alcanzó el máximo de expresión, aun incluidos periódicos sedicentes católicos como "Squiú". Son deprimentes las morbosas descripciones que algunos diarios hicieron sobre mi participación en el hecho. Todo ello sin ninguna prueba.
-E.: Pero el Tribunal lo condenó así que alguna prueba en su contra debió existir...
-P. C. Ese convencimiento de los acusadores parece que también pesó sobre el Tribunal. De no ser así no se explica la sentencia. Además de las anomalías que aparecieron en el manejo de las pruebas, como claramente lo demostró la defensa; el Tribunal usó así de la llamada "sana crítica", cosa permitida por la ley 18.670. Como expresamente lo dejó sentado el Tribunal, con ella se puede probar todo. Y, efectivamente, la usó para probar lo que quería.
-E.: Desde la misma Iglesia, sin embargo, se hicieron oír voces de condena hacia el Tercer Mundo.
-P. C.: No escaparon a la marca anti-tercermundista muchos obispos. Atrapado por la ola, el Episcopado nombró encargados para emitir una declaración. Fue lamentable, no sólo por debilidad de los argumentos, sino por el mal uso de los documentos del Movimiento de Sacerdotes citados en la misma. Este penoso documento fue hábilmente utilizado en mi contra por el Tribunal. Prefiero unirme silenciosamente a los numerosos obispos que protestaron ante un documento de esta índole. El Movimiento publicó un respetuoso y profundo análisis del mismo, no habiendo obtenido respuesta alguna.
-E.: ¿Odia o no a los que lo condenaron?
-P. C.: No me es lícito odiar a los que intervinieron en este caso. Pero sí tengo la obligación evangélica de odiar a la estructura dominante en el país, que permite situaciones como las que he vivido y que actúa en detrimento del pueblo.
Revista Extra
mayo 1971
EXTRA
El Romero. Leyenda del tiempo de Jesús. -28 - 12 - 2025 -.
LEYENDA DEL ROMERO
Dicen que cuando la sagrada familia huyó a Egipto con María llevando en sus brazos al niño Jesús, las flores del camino se iban abriendo a medida que pasaban por ellas.
El Lilo alzó sus ramas orgullosas y emplumadas, el lirio abrió su cáliz.
El Romero sin pétalos ni belleza, entristeció lamentando no poder complacer al niño.
Cansada, María se detuvo al borde del río y mientras el niño dormía, lavó su ropa pequeña.
A continuación miró alrededor, buscando un lugar para extenderlas.
El lirio quebrará con el peso y el lilo es demasiado alto.
Las puso entonces sobre el romero y él suspiró de alegría, agradeció de corazón la nueva oportunidad y las mantuvo al sol durante toda la mañana.
- Gracias, amable romero! Dijo María, de aquí en adelante ostentarás flores azules para recordar el color del manto que estoy usando.
Y no son sólo flores que te doy en agradecimiento, pero todas las ramas que han sostenido la ropa del pequeño Jesús serán aromáticas.
"Bendigo hoja, tallo y flor, que a partir de este instante tendrán el aroma de santidad y aportarán alegría"
Esta Hermosa planta al tocar sus hojas ...su olor te lleva a lo más profundo de tu memoria...
Es antiséptico, antiespasmódico, aromatizante, depurativo, ayuda a la digestión, diurético, contra la caspa y caida del cabello.
Además, puedes sahumar tu casa para limpiar energías negativas y con unas tres ramas de Romero se limpia el cuerpo pasando al ras y golpeando en las articulaciones elimina el dolor y expulsa la energía tóxica.
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Fuente: diario El País, de España. Edición del 23/07/2023
Arte: Bartolomé Esteban Murillo - Descanso en la huida a Egipto (1667)
Carta Apostólica. León 14.-Diseñar nuevos mapas de esperanza.-22-12-2025-
CARTA APOSTÓLICA.- DISEÑAR NUEVOS MAPAS DE ESPERANZA.
DEL PAPA LEÓN XIV CON OCASIÓN DEL
LX ANIVERSARIO DE LA DECLARACIÓN CONCILIAR
GRAVISSIMUM EDUCATIONIS
1. Proemio
1.1. Diseñar nuevos mapas de esperanza. El 28 de octubre de 2025 se cumple el 60.º aniversario de la Declaración conciliar Gravissimum educationis sobre la extrema importancia y actualidad de la educación en la vida del ser humano. Con ese texto, el Concilio Vaticano II recordó a la Iglesia que la educación no es una actividad accesoria, sino que constituye el tejido mismo de la evangelización: es la forma concreta con la que el Evangelio se convierte en gesto educativo, relación, cultura. Hoy, ante los rápidos cambios y las incertidumbres que desorientan, ese legado muestra una sorprendente solidez. Allí donde las comunidades educativas se dejan guiar por la palabra de Cristo, no se retiran, sino que se relanzan; no levantan muros, sino que construyen puentes. Reaccionan con creatividad, abriendo nuevas posibilidades para la transmisión del conocimiento y del sentido en la escuela, en la universidad, en la formación profesional y civil, en la pastoral escolar y juvenil, y en la investigación, porque el Evangelio no envejece, sino que «hace nuevas todas las cosas» (Ap. 21,5). Cada generación lo escucha como una novedad que regenera. Cada generación es responsable del Evangelio y del descubrimiento de su poder seminal y multiplicador.
1.2. Vivimos en un entorno educativo complejo, fragmentado y digitalizado. Precisamente por eso es sabio detenerse y recuperar la mirada sobre la «cosmología de la paideia cristiana»: una visión que, a lo largo de los siglos, supo renovarse e inspirar positivamente todas las poliédricas facetas de la educación. Desde sus orígenes, el Evangelio ha generado «constelaciones educativas»: experiencias humildes y fuertes a la vez, capaces de leer los tiempos, de custodiar la unidad entre la fe y la razón, entre el pensamiento y la vida, entre el conocimiento y la justicia. Han sido, en la tormenta, un ancla de salvación; y en la bonanza, una vela desplegada. Un faro en la noche para guiar la navegación.
1.3. La Declaración Gravissimum educationis no ha perdido fuerza. Desde su recepción ha nacido un firmamento de obras y carismas que aún hoy orienta el camino: escuelas y universidades, movimientos e institutos, asociaciones laicales, congregaciones religiosas y redes nacionales e internacionales. Juntos, estos cuerpos vivos han consolidado un patrimonio espiritual y pedagógico capaz de atravesar el siglo XXI y responder a los retos más apremiantes. Este patrimonio no está inmovilizado: es una brújula que sigue indicando la dirección y hablando de la belleza del viaje. Las expectativas actuales no son menores que las muchas a las que se enfrentó la Iglesia hace sesenta años. Más bien se han ampliado y se han vuelto más complejas. Ante los muchos millones de niños en el mundo que aún no tienen acceso a la educación primaria, ¿cómo no actuar? Ante las dramáticas situaciones de emergencia educativa provocadas por las guerras, las migraciones, las desigualdades y las diversas formas de pobreza, ¿cómo no sentir la urgencia de renovar nuestro compromiso? La educación —como recordé en mi Exhortación Apostólica Dilexi te— «ha sido siempre una de las expresiones más altas de la caridad cristiana» [1]. El mundo necesita esta forma de esperanza.
2. Una historia dinámica
2.1. La historia de la educación católica es la historia del Espíritu en acción. La Iglesia, «madre y maestra» [2], no por supremacía, sino por servicio: genera en la fe y acompaña en el crecimiento de la libertad, asumiendo la misión del Divino Maestro para que todos «tengan vida y la tengan en abundancia» ( Jn 10,10). Los estilos educativos que se han sucedido muestran una visión del ser humano como imagen de Dios, llamado a la verdad y al bien, y un pluralismo de métodos al servicio de esta llamada. Los carismas educativos no son fórmulas rígidas: son respuestas originales a las necesidades de cada época.
2.2. En los primeros siglos, los Padres del desierto enseñaban la sabiduría con parábolas y apotegmas; redescubrieron el camino de lo esencial, de la disciplina de la lengua y de la custodia del corazón; transmitieron una pedagogía de la mirada que reconoce a Dios en todas partes. San Agustín, al injertar la sabiduría bíblica en la tradición grecorromana, comprendió que el maestro auténtico suscita el deseo de la verdad, educa la libertad para leer los signos y escuchar la voz interior. El monacato ha llevado adelante esta tradición en los lugares más inaccesibles, donde durante décadas se han estudiado, comentado y enseñado las obras clásicas, de tal manera que, sin este trabajo silencioso al servicio de la cultura, muchas obras maestras no habrían llegado hasta nuestros días. «Desde el corazón de la Iglesia» surgieron las primeras universidades, que desde sus orígenes se revelaron como «un centro incomparable de creatividad y de irradiación del saber para el bien de la humanidad» [3]. En sus aulas, el pensamiento especulativo encontró en la mediación de las órdenes mendicantes la posibilidad de estructurarse sólidamente y llegar hasta las fronteras de las ciencias. No pocas congregaciones religiosas dieron sus primeros pasos en estos campos del saber, enriqueciendo la educación de manera pedagógicamente innovadora y socialmente visionaria.
2.3. La educación se ha expresado de muchas maneras. En la Ratio Studiorum, la riqueza de la tradición escolar se fusiona con la espiritualidad ignaciana, adaptando un programa de estudios tan articulado como interdisciplinario y abierto a la experimentación. En la Roma del siglo XVII, san José Calasanz abrió escuelas gratuitas para los pobres, intuyendo que la alfabetización y el cálculo son dignidad antes que competencia. En Francia, san Juan Bautista de La Salle, «consciente de la injusticia que suponía la exclusión de los hijos de los obreros y campesinos del sistema educativo» [4], fundó los Hermanos de las Escuelas Cristianas. A principios del siglo XIX, también en Francia, san Marcelino Champagnat se dedicó «con todo su corazón, en una época en la que el acceso a la educación seguía siendo un privilegio de unos pocos, a la misión de educar y evangelizar a los niños y jóvenes» [5]. Del mismo modo, san Juan Bosco, con su «método preventivo», transformó la disciplina en rezonabilidad y proximidad. Mujeres valientes, como Vicenta María López y Vicuña, Francesca Cabrini, Giuseppina Bakhita, María Montessori, Katharine Drexel o Elizabeth Ann Seton, abrieron caminos para las niñas, los migrantes, los últimos. Reitero lo que afirmé con claridad en Dilexi te: «La educación de los pobres, para la fe cristiana, no es un favor, sino un deber» [6]. Esta genealogía de concreción atestigua que, en la Iglesia, la pedagogía nunca es teoría desencarnada, sino carne, pasión e historia.
3. Una tradición viva
3.1. La educación cristiana es una obra coral: nadie educa solo. La comunidad educativa es un «nosotros» en el que el docente, el estudiante, la familia, el personal administrativo y de servicio, los pastores y la sociedad civil convergen para generar vida [7]. Este «nosotros» impide que el agua se estanque en el pantano del «siempre se ha hecho así» y la obliga a fluir, a nutrir, a regar. El fundamento sigue siendo el mismo: la persona, imagen de Dios ( Génesis 1,26), capaz de verdad y relación. Por eso, la cuestión de la relación entre fe y razón no es un capítulo opcional: «la verdad religiosa no es solo una parte, sino una condición del conocimiento general» [8]. Estas palabras de san John Henry Newman —a quien, en el contexto de este Jubileo del Mundo Educativo, tengo la gran alegría de declarar copatrocinador de la misión educativa de la Iglesia junto con santo Tomás de Aquino— son una invitación a renovar el compromiso con un conocimiento tan intelectualmente responsable y riguroso como profundamente humano. Y también hay que tener cuidado de no caer en el iluminismo de una fides que se contrapone exclusivamente a la ratio. Es necesario salir de los bajíos recuperando una visión empática y abierta para comprender cada vez mejor cómo se entiende el ser humano hoy en día, a fin de desarrollar y profundizar su enseñanza. Por eso no hay que separar el deseo y el corazón del conocimiento: significaría romper a la persona. La universidad y la escuela católica son lugares donde las preguntas no se silencian y la duda no se prohíbe, sino que se acompaña. Allí, el corazón dialoga con el corazón, y el método es el de la escucha que reconoce al otro como un bien, no como una amenaza. Cor ad cor loquitur fue el lema cardenalicio de san John Henry Newman, tomado de una carta de san Francisco de Sales: «La sinceridad del corazón, y no la abundancia de palabras, toca el corazón de los seres humanos»
3.2. Educar es un acto de esperanza y una pasión que se renueva porque manifiesta la promesa que vemos en el futuro de la humanidad [9]. La especificidad, la profundidad y la amplitud de la acción educativa es esa obra, tan misteriosa como real, de «hacer florecer el ser [...] es cuidar el alma», como se lee en la Apología de Sócrates de Platón (30a-b). Es un «oficio de promesas»: se promete tiempo, confianza, competencia; se promete justicia y misericordia, se promete el valor de la verdad y el bálsamo del consuelo. Educar es una tarea de amor que se transmite de generación en generación, remendando el tejido desgarrado de las relaciones y devolviendo a las palabras el peso de la promesa: «Todo ser humano es capaz de la verdad, sin embargo, el camino es mucho más soportable cuando se avanza con la ayuda de los demás» [10]. La verdad se busca en comunidad.
4. La brújula de Gravissimum educationis
4.1. La declaración conciliar Gravissimum educationis reafirma el derecho de todos a la educación y señala a la familia como la primera escuela de humanidad. La comunidad eclesial está llamada a apoyar entornos que integren la fe y la cultura, respeten la dignidad de todos y dialoguen con la sociedad. El documento advierte contra cualquier reducción de la educación a una formación funcional o a un instrumento económico: una persona no es un «perfil de competencias», no se reduce a un algoritmo predecible, sino que es un rostro, una historia, una vocación.
4.2. La formación cristiana abarca a toda la persona: espiritual, intelectual, afectiva, social, corporal. No opone lo manual y lo teórico, la ciencia y el humanismo, la técnica y la conciencia; pide, en cambio, que la profesionalidad esté impregnada de ética, y que la ética no sea una palabra abstracta, sino una práctica cotidiana. La educación no mide su valor solo en función de la eficiencia: lo mide en función de la dignidad, la justicia y la capacidad de servir al bien común. Esta visión antropológica integral debe seguir siendo el eje central de la pedagogía católica. Ella, siguiendo el pensamiento de san John Henry Newman, se opone a un enfoque puramente mercantilista que a menudo obliga hoy en día a medir la educación en términos de funcionalidad y utilidad práctica [11].
4.3. Estos principios no son recuerdos del pasado. Son estrellas fijas. Dicen que la verdad se busca juntos; que la libertad no es capricho, sino respuesta; que la autoridad no es dominio, sino servicio. En el contexto educativo, no se debe «alzarse la bandera de la posesión de la verdad, ni en el análisis de los problemas, ni en su resolución» [12]. En cambio, «es más importante saber acercarse que dar una respuesta apresurada sobre por qué ha sucedido algo o cómo superarlo. El objetivo es aprender a afrontar los problemas, que siempre son diferentes, porque cada generación es nueva, con nuevos retos, nuevos sueños, nuevas preguntas» [13]. La educación católica tiene la tarea de reconstruir la confianza en un mundo marcado por los conflictos y los miedos, recordando que somos hijos y no huérfanos: de esta conciencia nace la fraternidad.
5. La centralidad de la persona
5.1. Poner a la persona en el centro significa educar en la mirada larga de Abraham ( Génesis 15,5): hacerles descubrir el sentido de la vida, la dignidad inalienable, la responsabilidad hacia los demás. La educación no es solo transmisión de contenidos, sino aprendizaje de virtudes. Se forman ciudadanos capaces de servir y creyentes capaces de dar testimonio, hombres y mujeres más libres, que ya no están solos. Y la formación no se improvisa. Recuerdo con agrado los años que pasé en la querida Diócesis de Chiclayo, visitando la Universidad Católica San Toribio de Mogrovejo, las oportunidades que tuve de dirigirme a la comunidad académica, diciendo: «No se nace profesionales; cada trayectoria universitaria se construye paso a paso, libro a libro, año tras año, sacrificio tras sacrificio» [14].
5.2. La escuela católica es un ambiente en el que se entrelazan la fe, la cultura y la vida. No es simplemente una institución, sino un ambiente vivo en el que la visión cristiana impregna cada disciplina y cada interacción. Los educadores están llamados a una responsabilidad que va más allá del contrato de trabajo: su testimonio vale tanto como su lección. Por eso, la formación de los maestros —científica, pedagógica, cultural y espiritual— es decisiva. Al compartir la misión educativa común, también es necesario un camino de formación común, «inicial y permanente, capaz de captar los retos educativos del momento presente y de proporcionar los instrumentos más eficaces para afrontarlos [...]. Esto implica en los educadores una disponibilidad para el aprendizaje y el desarrollo de los conocimientos, para la renovación y actualización de las metodologías, pero también para la formación espiritual, religiosa y el compartir» [15]. Y no bastan las actualizaciones técnicas: es necesario custodiar un corazón que escucha, una mirada que anima, una inteligencia que discierne.
5.3. La familia sigue siendo el primer lugar educativo. Las escuelas católicas colaboran con los padres, no los sustituyen, porque «el deber de la educación, sobre todo religiosa, les corresponde a ustedes antes que a nadie» [16]. La alianza educativa requiere intencionalidad, escucha y corresponsabilidad. Se construye con procesos, instrumentos y verificaciones compartidas. Es un esfuerzo y una bendición: cuando funciona, suscita confianza; cuando falta, todo se vuelve más frágil.
6. Identidad y subsidiariedad
6.1. Ya la Gravissimum educationis reconocía la gran importancia del principio de subsidiariedad y el hecho de que las circunstancias varían según los diferentes contextos eclesiales locales. Sin embargo, el Concilio Vaticano II articuló el derecho a la educación y sus principios fundamentales como universalmente válidos. Destacó las responsabilidades que recaen tanto en los propios padres como en el Estado. Consideró un «derecho sagrado» la oferta de una formación que permitiera a los estudiantes «evaluar los valores morales con recta conciencia» [17] y pidió a las autoridades civiles que respetaran ese derecho. Además, advirtió contra la subordinación de la educación al mercado laboral y a la lógica, a menudo férrea e inhumana, de las finanzas.
6.2. La educación cristiana se presenta como una coreografía. Dirigiéndose a los universitarios en la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa, mi difunto predecesor, el papa Francisco, dijo: «Sean protagonistas de una nueva coreografía que ponga en el centro a la persona humana; sean coreógrafos de la danza de la vida» [18]. Formar a la persona «en su totalidad» significa evitar compartimentos estancos. La fe, cuando es verdadera, no es una «materia» añadida, sino el aliento que oxigena todas las demás materias. Así, la educación católica se convierte en levadura en la comunidad humana: genera reciprocidad, supera los reduccionismos, abre a la responsabilidad social. La tarea hoy es atreverse con un humanismo integral que habite las preguntas de nuestro tiempo sin perder la fuente.
7. La contemplación de la Creación
7.1. La antropología cristiana es la base de un estilo educativo que promueve el respeto, el acompañamiento personalizado, el discernimiento y el desarrollo de todas las dimensiones humanas. Entre ellas, no es secundaria una inspiración espiritual, que se realiza y se fortalece también a través de la contemplación de la Creación. Este aspecto no es nuevo en la tradición filosófica y teológica cristiana, donde el estudio de la naturaleza tenía también como propósito demostrar las huellas de Dios ( vestigia Dei) en nuestro mundo. En las Collationes in Hexaemeron, san Buenaventura de Bagnoregio escribe que «el mundo entero es una sombra, un sendero, una huella». Es el libro escrito desde fuera ( Ez 2,9), porque en cada criatura hay un reflejo del modelo divino, pero mezclado con la oscuridad. El mundo es, por tanto, un camino similar a la opacidad mezclada con la luz; en ese sentido, es un camino. Así como un rayo de luz que penetra por una ventana se colorea según los diferentes colores de las diferentes partes del vidrio, el rayo divino se refleja de manera diferente en cada criatura y adquiere propiedades diferentes» [19]. Esto también se aplica a la plasticidad de la enseñanza calibrada en función de los diferentes caracteres que, en cualquier caso, convergen en la belleza de la Creación y en su salvaguarda. Y requiere proyectos educativos «interdisciplinarios y transdisciplinarios ejercidos como sabiduría y creatividad» [20].
7.2. Olvidar nuestra humanidad común ha generado fracturas y violencia; y cuando la tierra sufre, los pobres sufren más. La educación católica no puede callar: debe unir la justicia social y la justicia ambiental, promover la sobriedad y los estilos de vida sostenibles, formar conciencias capaces de elegir no solo lo conveniente, sino lo justo. Cada pequeño gesto —evitar el desperdicio, elegir con responsabilidad, defender el bien común— es alfabetización cultural y moral.
7.3. La responsabilidad ecológica no se agota en datos técnicos. Estos son necesarios, pero no suficientes. Se necesita una educación que involucre la mente, el corazón y las manos; nuevos hábitos, estilos comunitarios, prácticas virtuosas. La paz no es ausencia de conflicto: es fuerza mansa que rechaza la violencia. Una educación para la paz «desarmada y desarmante» [21] enseña a deponer las armas de la palabra agresiva y de la mirada que juzga, para aprender el lenguaje de la misericordia y de la justicia reconciliada.
8. Una constelación educativa
8.1. Hablo de «constelación» porque el mundo educativo católico es una red viva y plural: escuelas parroquiales y colegios, universidades e institutos superiores, centros de formación profesional, movimientos, plataformas digitales, iniciativas de aprendizaje-servicio y pastorales escolares, universitarias y culturales. Cada «estrella» tiene su propio brillo, pero todas juntas trazan una ruta. Donde en el pasado hubo rivalidad, hoy pedimos a las instituciones que converjan: la unidad es nuestra fuerza más profética.
8.2. Las diferencias metodológicas y estructurales no son lastres, sino recursos. La pluralidad de carismas, si se coordina bien, compone un cuadro coherente y fecundo. En un mundo interconectado, el juego se desarrolla en dos tableros: el local y el global. Se necesitan intercambios de profesores y estudiantes, proyectos comunes entre continentes, reconocimiento mutuo de buenas prácticas, cooperación misionera y académica. El futuro nos obliga a aprender a colaborar más, a crecer juntos.
8.3. Las constelaciones reflejan sus propias luces en un universo infinito. Como en un caleidoscopio, sus colores se entrelazan creando nuevas variaciones cromáticas. Lo mismo ocurre en el ámbito de las instituciones educativas católicas, que están abiertas al encuentro y a la escucha de la sociedad civil, de las autoridades políticas y administrativas, así como de los representantes de los sectores productivos y de las categorías laborales. Se les invita a colaborar aún más activamente con ellas con el fin de compartir y mejorar los itinerarios educativos, para que la teoría se sustente en la experiencia y la práctica. La historia enseña, además, que nuestras instituciones acogen a estudiantes y familias no creyentes o de otras religiones, pero deseosos de una educación verdaderamente humana. Por esta razón, como ya ocurre en la realidad, se deben seguir promoviendo comunidades educativas participativas, en las que laicos, religiosos, familias y estudiantes compartan la responsabilidad de la misión educativa junto con las instituciones públicas y privadas.
9. Navegando por nuevos espacios
9.1. Hace sesenta años, la Gravissimum educationis abrió una etapa de confianza: animó a actualizar métodos y lenguajes. Hoy en día, esta confianza se mide con el entorno digital. Las tecnologías deben servir a la persona, no sustituirla; deben enriquecer el proceso de aprendizaje, no empobrecer las relaciones y las comunidades. Una universidad y una escuela católica sin visión corren el riesgo de caer en un “eficientismo” sin alma, en la estandarización del conocimiento, que se convierte entonces en empobrecimiento espiritual.
9.2. Para habitar estos espacios se necesita creatividad pastoral: reforzar la formación de los docentes también en el ámbito digital; valorizar la didáctica activa; promover el aprendizaje-servicio y la ciudadanía responsable; evitar toda tecnofobia. Nuestra actitud hacia la tecnología nunca puede ser hostil, porque «el progreso tecnológico forma parte del plan de Dios para la creación» [22]. Pero exige discernimiento en el diseño didáctico, la evaluación, las plataformas, la protección de datos y el acceso equitativo. En cualquier caso, ningún algoritmo podrá sustituir lo que hace humana a la educación: la poesía, la ironía, el amor, el arte, la imaginación, la alegría del descubrimiento e incluso la educación en el error como oportunidad de crecimiento.
9.3. El punto clave no es la tecnología, sino el uso que hacemos de ella. La inteligencia artificial y los entornos digitales deben orientarse a la protección de la dignidad, la justicia y el trabajo; deben regirse por criterios de ética pública y participación; deben ir acompañados de una reflexión teológica y filosófica a la altura. Las universidades católicas tienen una tarea decisiva: ofrecer «diaconía de la cultura», menos cátedras y más mesas donde sentarse juntos, sin jerarquías innecesarias, para tocar las heridas de la historia y buscar, en el Espíritu, sabidurías que nacen de la vida de los pueblos.
1O. La estrella polar del Pacto Educativo
1O.1. Entre las estrellas que orientan el camino se encuentra el Pacto Educativo Global. Con gratitud recojo esta herencia profética que nos ha confiado el Papa Francisco. Es una invitación a formar una alianza y una red para educar en la fraternidad universal. Sus siete caminos siguen siendo nuestra base: poner a la persona en el centro; escuchar a los niños y jóvenes; promover la dignidad y la plena participación de las mujeres; reconocer a la familia como primera educadora; abrirse a la acogida y la inclusión; renovar la economía y la política al servicio del ser humano; cuidar la casa común. Estas «estrellas» han inspirado a escuelas, universidades y comunidades educativas en todo el mundo, generando procesos concretos de humanización.
1O.2. Sesenta años después de la Gravissimum educationis y cinco años después del Pacto, la historia nos interpela con nueva urgencia. Los rápidos y profundos cambios exponen a los niños, adolescentes y jóvenes a fragilidades inéditas. No basta con conservar: es necesario relanzar. Pido a todas las realidades educativas que inauguren una etapa que hable al corazón de las nuevas generaciones, recomponiendo el conocimiento y el sentido, la competencia y la responsabilidad, la fe y la vida. El Pacto forma parte de una Constelación Educativa Global más amplia: carismas e instituciones, aunque diferentes, forman un diseño unitario y luminoso que orienta los pasos en la oscuridad del tiempo presente.
1O.3. A las siete vías añado tres prioridades. La primera se refiere a la vida interior: los jóvenes piden profundidad; necesitan espacios de silencio, discernimiento, diálogo con la conciencia y con Dios. La segunda se refiere a lo digital humano: formemos en el uso sabio de las tecnologías y la IA, colocando a la persona antes que el algoritmo y armonizando las inteligencias técnica, emocional, social, espiritual y ecológica. La tercera se refiere a la paz desarmada y desarmante: educamos en lenguajes no violentos, en la reconciliación, en puentes y no en muros; «Bienaventurados los pacificadores» (Mt 5,9) se convierte en método y contenido del aprendizaje.
1O.4. Somos conscientes de que la red educativa católica posee una capilaridad única. Se trata de una constelación que llega a todos los continentes, con una presencia particular en las zonas con bajos ingresos: una promesa concreta de movilidad educativa y de justicia social [23]. Esta constelación exige calidad y valentía: calidad en la planificación pedagógica, en la formación de los docentes, en la gobernanza; valentía para garantizar el acceso a los más pobres, para apoyar a las familias frágiles, para promover becas y políticas inclusivas. La gratuidad evangélica no es retórica: es un estilo de relación, un método y un objetivo. Allí donde el acceso a la educación sigue siendo un privilegio, la Iglesia debe abrir puertas e inventar caminos, porque «perder a los pobres» equivale a perder la escuela misma. Esto también se aplica a la universidad: la mirada inclusiva y el cuidado del corazón salvan de la estandarización; el espíritu de servicio reaviva la imaginación y reaviva el amor.
11. Nuevos mapas de esperanza
11.1. En el sexagésimo aniversario de la Gravissimum educationis, la Iglesia celebra una fecunda historia educativa, pero también se enfrenta a la necesidad imperiosa de actualizar sus propuestas a la luz de los signos de los tiempos. Las constelaciones educativas católicas son una imagen inspiradora de cómo la tradición y el futuro pueden entrelazarse sin contradicciones: una tradición viva que se extiende hacia nuevas formas de presencia y servicio. Las constelaciones no se reducen a concatenaciones neutras y aplanadas de las diferentes experiencias. En lugar de cadenas, nos atrevemos a pensar en las constelaciones, en su entrelazamiento lleno de maravilla y despertares. En ellas reside esa capacidad de navegar entre los desafíos con esperanza, pero también con una revisión valiente, sin perder la fidelidad al Evangelio. Somos conscientes de las dificultades: la hiperdigitalización puede fragmentar la atención; la crisis de las relaciones puede herir la psique; la inseguridad social y las desigualdades pueden apagar el deseo. Sin embargo, precisamente aquí, la educación católica puede ser un faro: no un refugio nostálgico, sino un laboratorio de discernimiento, innovación pedagógica y testimonio profético. Diseñar nuevos mapas de esperanza: esta es la urgencia del mandato.
11.2. Les pido a las comunidades educativas: desarmen las palabras, levanten la mirada, custodien el corazón. Desarmen las palabras, porque la educación no avanza con la polémica, sino con la mansedumbre que escucha. Levanten la mirada. Como Dios le dijo a Abraham: «Mira al cielo y cuenta las estrellas» ( Génesis 15,5): sepan preguntarse adónde van y por qué. Custodien el corazón: la relación está antes que la opinión, la persona antes que el programa. No desperdicien el tiempo y las oportunidades: «citando una expresión agustiniana: nuestro presente es una intuición, un tiempo que vivimos y del que debemos aprovechar antes de que se nos escape de las manos» [24]. En conclusión, queridos hermanos y hermanas, hago mía la exhortación del apóstol Pablo: «Deben brillar como estrellas en el mundo, manteniendo en alto la palabra de la vida» (Fil 2,15-16).
11.3. Encomiendo este camino a la Virgen María, Sedes Sapientiae, y a todos los santos educadores. Pido a los pastores, a los consagrados, a los laicos, a los responsables de las instituciones, a los maestros y a los estudiantes: sean servidores del mundo educativo, coreógrafos de la esperanza, investigadores incansables de la sabiduría, artífices creíbles de expresiones de belleza. Menos etiquetas, más historias; menos contraposiciones estériles, más sinfonía en el Espíritu. Entonces nuestra constelación no solo brillará, sino que orientará: hacia la verdad que libera (cf. Jn 8, 32), hacia la fraternidad que consolida la justicia (cf. Mt 23, 8), hacia la esperanza que no defrauda (cf. Rm 5, 5).
Basílica de San Pedro, 27 de octubre de 2O25
Víspera del 6O.º aniversario
Papa: Robert Prevost. - LEÓN PP. XIV -
____________________________________
[1] LEÓN XIV, Exhortación Apostólica Dilexi te (4 de octubre de 2025), n. 68.
[2] Cf. JUAN XXIII, Carta encíclica Mater et Magistra (15 de mayo de 1961).
[3] JUAN PABLO II, Constitución Apostólica Ex corde Ecclesiae (15 de agosto de 1990), n. 1.
[4] LEÓN XIV, Exhortación Apostólica Dilexi te (4 de octubre de 2025), n. 69.
[5] LEÓN XIV, Exhortación Apostólica Dilexi te (4 de octubre de 2025), n. 70.
[6] LEÓN XIV, Exhortación Apostólica Dilexi te (4 de octubre de 2025), n. 72.
[7] CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, Instrucción «La identidad de la escuela católica para una cultura del diálogo» (25 de enero de 2022), n. 32.
[8] JOHN HENRY NEWMAN, La idea de la Universidad (2005), p. 76.
[9] Cf. CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, Instrumentum laboris Educar hoy y mañana. Una pasión que se renueva (7 de abril de 2014), Introducción.
[10] S.E. Mons. ROBERT F. PREVOST, O.S.A., Homilía en la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo (2018).
[11] Véase JOHN HENRY NEWMAN, Escritos sobre la Universidad (2001).
[12] LEÓN XIV, Audiencia a los miembros de la Fundación Centesimus Annus Pro Pontifice (17 de mayo de 2025).
[13] Ibidem.
[14] S.E. Mons. ROBERT F. PREVOST, O.S.A., Homilía en la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo (2018).
[15] CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, Carta circular Educar juntos en la escuela católica (8 de septiembre de 2007), n. 20.
[16] CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo, Gaudium et spes (29 de junio de 1966), n. 48.
[17] CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Declaración Gravissimum educationis (28 de octubre de 1965), n. 1.
[18] PAPA FRANCISCO, Discurso a los jóvenes universitarios con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud (3 de agosto de 2023).
[19] SAN BONAVENTURA DE BAGNOREGIO, Collationes in Hexaemeron, XII, en Opera Omnia (ed. Peltier), Vivès, París, t. IX (1867), pp. 87-88.
[20] PAPA FRANCISCO, Constitución Apostólica Veritatis gaudium (8 de diciembre de 2017), n. 4c.
[21] LEÓN XIV, Saludo desde la Logia central de la Basílica de San Pedro tras la elección (8 de mayo de 2025).
[22] DICASTÉRIO PARA LA DOCTRINA DE LA FE Y DICASTÉRIO PARA LA CULTURA Y LA EDUCACIÓN, Nota Antiqua et nova (28 de enero de 2025), n. 117.
[23] Cf. Anuario Estadístico de la Iglesia (actualizado al 31 de diciembre de 2022).
[24] S.E. Mons. ROBERT F. PREVOST, O.S.A., Mensaje a la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo con motivo del XVIII aniversario de su fundación (2016).
Séneca filósofo estoico romano. -20 - 12 - 2025 -
Estoicismo:
Séneca es considerado uno de los principales representantes del estoicismo tardío. Su filosofía se centraba en vivir una vida virtuosa con serenidad y autodisciplina.
"per aspera ad astra".
18 de Dic. 1859 Nacimiento Congregación Salesiana.- 18 - 12- 2025.
RMG - 18 diciembre 1859 los humildes inicios de una misión salesiana global
ANS - RMG - El 18 de diciembre se recuerda en todo el mundo salesiano como la fecha de nacimiento de la Congregación Salesiana. Ese día, en 1859, en una modesta habitación en Valdocco, Don Bosco y un pequeño grupo de diecisiete jóvenes colaboradores eligieron libremente fundar la Pía Sociedad de San Francisco de Sales, dando forma jurídica y espiritual a un carisma ya vivo en la experiencia cotidiana del Oratorio. Esa noche del domingo, después de un día de fiesta pasado entre cientos de chicos, Don Bosco reunió a los jóvenes que habían decidido compartir su vida y su misión.
Hacia las 21:00, el grupo se reunió en su habitación, oró junto, invocó al Espíritu Santo y decidió por unanimidad formar una Sociedad o Congregación para la gloria de Dios y la salvación de las almas, especialmente aquellas más en peligro de abandono. Sus nombres - dieciocho en total, con una edad media de unos veinte años - fueron escritos en un simple cuaderno de veinticuatro hojas cosidas, aún hoy conservado en el Museo Casa Don Bosco. La tradición salesiana considera este momento como el acto fundacional de la Congregación porque, por primera vez, la actividad educativa y pastoral de Don Bosco asumió la forma de una sociedad religiosa estable, capaz de extenderse más allá de la vida del Santo.
En una Italia marcada por las tensiones del Risorgimento y por fuertes corrientes anticlericales, Don Bosco comprendió que solo una congregación organizada podía garantizar la continuidad de los oratorios, de los talleres y de las escuelas que se multiplicaban a su alrededor. El acta de esa reunión revela ya los rasgos esenciales de la identidad salesiana: el primado de la gloria de Dios y la salvación de los jóvenes pobres y en riesgo, la atmósfera fraterna y familiar encarnada por el ambiente mismo de la habitación de Don Bosco y la elección de San Francisco de Sales como patrón, signo del espíritu gentil y pastoral que caracterizaría a la nueva Sociedad.
Poco numeroso y pobre de medios, el grupo llevaba sin embargo en sí las semillas de un proyecto apostólico de horizontes universales. De ese humilde inicio - un puñado de jóvenes, una modesta habitación y pocas líneas escritas a mano - la Congregación creció rápidamente, difundiéndose en pocas décadas en cientos de casas en todo el mundo. Hoy los salesianos están presentes en más de ciento treinta y siete países, dedicados a la educación, a la evangelización y a la promoción de los jóvenes, especialmente los más pobres y vulnerables.
Para la Familia Salesiana, el 18 de diciembre permanece como memoria y misión: memoria de un acto concreto de fundación radicado en la simplicidad y en la fe, y misión como llamada profética a continuar el sueño de Don Bosco con creatividad, coraje y esperanza en cada rincón del mundo.
El último Rey de Italia en Rosario, año 1924.- 12- 12- 2025.-
Cuando el último rey de Italia estuvo en Rosario
ByLeonardo VolpePosted on 4 julio 2022
El último rey de Italia estuvo en Rosario - La Accion 11 08 1924 Visita De Umberto Di Savoia A Rosario
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Quien luego sería el último rey de Italia estuvo en Rosario en los “locos años 20”. Conozcamos la historia. Umberto Nicola Tommaso Giovanni Maria di Savoia nació en la localidad piamontesa de Racconigi el 15 de septiembre de 1904. Era uno de los cinco hijos del matrimonio de Vittorio Emanuele III, rey de Italia y la reina consorte Elena de Montenegro, que había nacido con el nombre eslavo de Jelena Petrović-Njegoš en Cetiña, por entonces capital del Principado de Montenegro. Ostentó el título, entre otras tantas condecoraciones, de príncipe de Piamonte, por lo tanto era heredero al trono de Italia. Es importante aclarar que la familia real italiana pertenecía a la Casa de Saboya, originada en el siglo XI.
En 1924 el luego último rey italiano estuvo en Rosario
Umberto di Savoia realizó una visita protocolar a Sudamérica en 1924, ocasión en la cual recorrió tres países, entre ellos Argentina. En su viaje pernoctó unos días en la ciudad cuna de la bandera. Con posterioridad, en 1946 tuvo un fugaz reinado y luego los italianos optaron por la república. Por tal razón podemos afirmar que el último rey de Italia estuvo en Rosario.
Viaje a Argentina
En el marco de una gira internacional representando a la corona italiana, Umberto di Savoia llegó a Argentina el 6 de agosto de 1924. Su arribo se produjo a las dos de la tarde en la Dársena Norte de Buenos Aires. Allí fue recibido por el intendente Carlos Noel y por el presidente argentino Marcelo Torcuato de Alvear, que le ofreció un banquete en la Casa Rosada. Es preciso destacar que viajó a bordo del buque San Giorgio, perteneciente a la armada italiana, que además vino acompañado de otro barco, llamado San Marco, que completó la delegación que se trasladó a Sudamérica.
Su llegada a Rosario
A las 14.15 horas del 11 de agosto del 24 llegó a la estación Rosario Central la comitiva donde se encontraba el príncipe, que fue recibido por una alborotada muchedumbre que agitaban banderas argentinas e italianas. Cabe indicar que la estación estuvo cerrada al público y se montó un operativo policial a cargo del Regimiento 11 de infantería, para garantizar la seguridad del monarca italiano.
Recibimiento
Asimismo, el señor Emilio Cardarelli, intendente de Rosario (ocupó dicho cargo desde 1923 hasta 1925) pronunció un discurso alusivo, al que le siguió una cálida ovación. Es fundamental situarse cronológicamente en la época para entender la magnitud del suceso, que en su momento fue muy importante. Por tal motivo, la gran corriente inmigratoria italiana que contaba la ciudad explica la enorme concurrencia de público que acudió a las calles para celebrar el acontecimiento. Además, es por ello, que la mayoría de los presentes eran italianos residentes en Rosario y en localidades aledañas. Cabe destacar que en 1924 Umberto todavía no era rey de Italia, pero cuando estuvo en Rosario fue tratado como tal. Tanto la gente en las calles, como las autoridades que lo recibieron, le brindaron una cordial bienvenida.
El último rey de Italia estuvo en Rosario - Umberto Di Savoia En La Década Del 20 Del Siglo XX
Umberto di Savoia estuvo en Rosario en 1924. Veintidós años después se convirtió en el último rey de Italia.
Un príncipe por las calles de Rosario
Umberto di Savoia se trasladó por las calles rosarinas a bordo de un lujoso carruaje llevado por dos caballos, en el cual se sentó junto al gobernador Aldao, que lo acompañó en su recorrido. Además, con una cuantiosa custodia policial lo siguió una comitiva. El cortejo desfiló por la calle Corrientes hasta Córdoba y luego por la citada arteria se dirigió hasta la Jefatura Política, ubicada en Santa Fe 1950 (hoy sede de Gobierno de la Provincia de Santa Fe en Rosario).
El Itinerario del futuro rey de Italia por Rosario
A las 15.30 llegaron al Palacio Pinasco, ubicado en bulevar Oroño y Córdoba. Una vez dentro de la mansión, donde se hospedó, el ilustre invitado se asomó a saludar a la numerosa concurrencia. Por la tarde, se dirigieron a Bv. Oroño, entre San Juan y Mendoza. En el citado lugar tras una solemne ceremonia se colocó la piedra fundamental del edificio de la escuela Dante Alighieri, que finalmente fue inaugurado en 1927. Acto que estuvo enmarcado en el cronograma de festejos por la visita del príncipe de Piamonte. Asimismo, después en la sede de la Municipalidad de Rosario se realizó un baile de gala.
El banquete de honor
Luego por la noche Ricardo Aldao, gobernador de la Provincia de Santa Fe, ofreció un banquete. El agasajo se llevó a cabo en la sede de la Jefatura Política, donde acudieron alrededor de doscientos cincuenta invitados. Al terminar la cena y los discursos patrióticos, Umberto salió al balcón, donde contempló la vista hacia la Plaza San Martín. La misma lució iluminada con lamparitas colocadas ingeniosamente que formaron los colores de las banderas de Argentina e Italia. Fue todo un espectáculo preparado para la especial ocasión. Nuevamente una nutrida multitud presenció los acontecimientos. Los hechos fueron reflejados en las páginas de la prensa rosarina, que por momentos los cubrió con excesivos adjetivos de condescendencia. Por ejemplo se calificó al príncipe como “un mensajero de paz y concordia”.
Segundo día
A las nueve de la mañana del día siguiente, la comitiva real visitó el Hospital Italiano Garibaldi. Allí también asistieron una gran cantidad de personas, entre las que se encontraban integrantes de destacadas familias rosarinas de aquellos lejanos años 20. Por otra parte, el monarca se llevó a Italia varios obsequios y entre los regalos que le hicieron figuró una placa conmemorativa de la visita, donada por el señor Vicente Frattini.
El almuerzo del venidero último rey de Italia en Rosario
Posteriormente se trasladó al Colegio Salesiano San José, donde se entonó primero la Marcha Real italiana (Marcia Reale Italiana, que luego al convertirse Italia en una república fue remplazada por el conocido Inno di Mameli) y a continuación sonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino. Con posterioridad, al mediodía el por entonces todavía príncipe Umberto almorzó en el Círculo Italiano, situado en Córdoba y Mitre.
El último rey de Italia estuvo en Rosario - Publicidad Tienda A La Ciudad De Roma La Acción 1924
Publicidad aparecida en La Acción del 11 de agosto de 1924, de la tienda A la Ciudad de Roma, que puso a la venta a precios “muy convenientes” banderas de Italia y Argentina por la llegada a Rosario de S. A. R. (Su Alteza Real) Umberto di Savoia.
Despedida de Rosario
Cuando emprendió su partida de Rosario, el carruaje que lo trasladó se dirigió desde bulevar Oroño y Córdoba hasta la calle 25 de Diciembre (hoy Juan Manuel de Rosas) y desde allí llegó a la estación del Ferrocarril Central Córdoba, donde la madrugada del miércoles 13 de agosto viajó a la ciudad homónima en un coche oficial que sacó la mencionada empresa de trenes. Además de Buenos Aires, Rosario y Córdoba, su estadía en Argentina abarcó las ciudades de La Plata, San Miguel de Tucumán y Mendoza. Desde la citada urbe cuyana, cruzó Los Andes, arribando a Santiago de Chile, para luego retornar a Buenos Aires el 30 de agosto. Asimismo, cabe señalar que en el transcurso de su gira sudamericana también estuvo presente en Brasil.
Algunos sobresaltos
Debido a la gran cantidad de personas que se agolparon en las calles para acompañar el recorrido de Umberto di Savoia, hijo de Vittorio Emanuele III, rey de Italia por Rosario se registraron algunos accidentes. Los desmanes se produjeron por el amontonamiento de gente, aunque no pasaron a mayores. Solamente se generaron momentos de confusión, tal cual informaron los periódicos rosarinos de la época, como Crónica y La Acción.
Adhesión de prestigiosas tiendas de la época
La conocida Casa Zamboni se adhirió a los festejos por la llegada de Umberto di Savoia (en español Humberto de Saboya) y publicó en el diario La Acción del 11 de agosto de 1924 una amplia publicidad. En ella se ven los dibujos del príncipe heredero, junto a los escudos de Argentina y de Saboya, que era la casa real italiana. Es importante mencionar que la Casa Zamboni fue una distinguida empresa comercial, que tenía sucursales en las calles San Martín 830 y Córdoba 1063. Los rosarinos y las rosarinas de la época acudían allí para comprar artículos de diversos rubros, desde indumentaria textil hasta alimentos. Por su parte, la tienda A la Ciudad de Roma, cuya entrada principal se situaba en la esquina de San Martín y San Juan, ofreció un surtido de banderas de Italia y Argentina.
El último rey de Italia estuvo en Rosario -Publicidad Casa Zamboni La Accion 11 08 1924
Publicidad de la Casa Zamboni en adhesión a la visita del príncipe Umberto di Savoia a Rosario.
Último rey de Italia
Tras la abdicación de su padre Vittorio Emanuele III, el príncipe de Piamonte se hizo cargo de la corona de Italia el 9 de mayo de 1946 y asumió como Re Umberto II (en español Rey Humberto II). De todas maneras su reinado fue efímero, ya que luego de treinta y tres días, el 12 de junio dejó su puesto, debido a que el 2 de junio se había realizado un plebiscito. En el referéndum con una diferencia de dos millones de votos, los italianos eligieron convertirse en una república, poniendo fin a la monarquía. Tras los resultados, Umberto di Savoia emigró primero a Portugal y posteriormente se radicó en Ginebra. Falleció el 18 de marzo de 1983 en la mencionada ciudad suiza.
Autor imagen de portada: Título de la edición vespertina del diario La Acción del lunes 11 de agosto de 1924.
Commenti
Pbro. Mamerto Menapace -1942-2025. Sacerdote Benedictino.
Mamerto Menapace (Malabrigo, Santa Fe, 24 de enero de 1942-Junín, Buenos Aires, 6 de junio de 2025)[1] fue un monje benedictino, sacerdote católico y escritor argentino.
Biografía
Fue hijo de Antonio y Josefina, fue el noveno de trece hermanos. A los diez años ingresó como internado al monasterio benedictino de Santa María de Los Toldos, fundado en 1948,[2] y más tarde decidió incorporarse a la Orden de San Benito.
Realizó sus estudios de Teología en el monasterio benedictino de Las Condes, en Chile, y fue ordenado diácono por el cardenal Raúl Silva Henríquez, en 1966. Ese mismo año fue ordenado presbítero. También se recibió de maestro normal nacional en un colegio regenteado por los Hermanos Maristas.[3]
De regreso en la Argentina, se instaló definitivamente en el monasterio de Los Toldos, donde en 1974 fue elegido superior de su comunidad. Ese año dio refugio al padre Carlos Mugica, amenazado por distintas facciones del peronismo, un mes antes de su asesinato.[4]
Fue canónicamente elevado a la dignidad de abad del monasterio en agosto de 1980, en una ceremonia presidida por el cardenal Eduardo Pironio. Fue abad del Monasterio de Santa María de los Toldos por dos períodos, desde 1980 hasta 1992.[5] En 1995 fue nombrado abad presidente de la Congregación Benedictina que reúne a los monasterios de Chile, Paraguay, Uruguay y Argentina.[3]
Desde joven se dedicó a escribir cuentos, poesías, ensayos bíblicos, narraciones y reflexiones, generalmente orientados al público juvenil. Por su estilo carente de formalismos –ha llegado a transcribir la mayoría de los salmos a un lenguaje gauchesco–[6] y por su inspiración en temas cotidianos, se lo suele comparar con el cura Brochero.
Desde 1976 publicó sus libros a través de la Editora Patria Grande y se ha hecho muy popular en el ámbito de la Iglesia católica en Argentina y también en el extranjero.[7] Ha publicado más de cuarenta libros con temas que van desde el encuentro con Dios al crecimiento en la fe.
En 1994 recibió el Premio Konex - Diploma al Mérito como uno de los cinco máximos exponentes de la Literatura Juvenil.[3]
Fallecimiento
Falleció el 6 de junio de 2025 en Junín, a los 83 años, tras haber sido trasladado desde el Monasterio Santa María de Los Toldos.[8]
Dante Gebel Pastor Evangélico. Presidenciable? -12 -12- 2025 -
Quién es Dante Gebel, el pastor evangélico famoso en EEUU que suena como presidenciable
El nombre del religioso comenzó a circular entre las cúpulas sindicales como un posible candidato. Quién es y cómo es su show "Presidante"
La Capital.-12 de diciembre 2O25.-
Dante Gebel, el pastor evangélico que suena como presidenciable.
En los últimos días, el nombre del pastor evangélico Dante Gebel se instaló en las redes sociales. Nacido hace 57 años en San Martín, provincia de Buenos Aires, se convirtió en una estrella del mundo pentacostal estadounidense. En aquel país llegó a fundar y dirigir su propia iglesia-estadio: River Church, que está ubicada en Anaheim, California, y cuenta con una capacidad de 1O.OOO personas. Ahora, Gebel comienza a sonar como un presidenciable para el 2027 y hasta tiene un show donde juega a ser “presidente por un día”
En ese sentido, en las últimas semanas el pastor evangélico —que también es conferencista y conductor de TV— estuvo realizando una gira por América Latina y Argentina con su show “Dante Gebel: Presidante”. De hecho, este jueves 10 de diciembre se presentó ante un Gran Rex lleno y con entradas agotadas. Allí se vieron a reconocidas figuras mediáticas argentinas, como Graciela Alfano, Yuyito González y Fatima Florez, entre otras.
Presidente por un día
Permitiéndose la licencia de ser “presidente por un día”, Gebel fusiona carcajadas, lágrimas y un mensaje directo al corazón.
En cuanto al juego de palabras que le da título a la conferencia, suele aclarar que no se trata de “otra clásica campaña política”, aunque no descarta que algún día, pueda considerar el hecho de una posible candidatura”, reza la descripción del show de Dante Gebel. En la promoción del espectáculo el pastor y conductor de TV tiene puesta una banda presidencial con los colores de la bandera argentina.
“Si bien este show no persigue esa meta, siempre digo que estaría dispuesto a sembrar mi pequeño grano de arena para hacer que Argentina sea el país que realmente se merece”, expresó Gebel sobre el objetivo de este espectáculo.
>> Leer más: Jesús los oiga: la alianza de evangélicos oró por Milei en la Rosada y afina la sintonía
El pastor Dante Gebel, ¿presidenciable en 2O27?
El título de su show no es lo único que indica que el pastor evangélico podría estar pensando en llegar a la Casa Rosada. Además de declarar públicamente que “no descarta la idea” de ser candidato, su nombre comenzó a sonar al interior de algunas de las cúpulas sindicales.
“Somos varios los que creemos que una figura como la de Dante Gebel, un divulgador de valores, es lo que el país necesita”, afirmó titular de la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA y dirigente de la CGT, Juan Pablo Brey, en conversación con Infobae.
“Estamos trabajando en un proyecto para tratar de terminar de convencerlo a él. Hay gente de todos lados: peronistas, kirchneristas, gente de la Libertad Avanza, gente del PRO, de todos lados. Hoy, la salida del país es muy difícil. Necesitamos a alguien que abrace a todos. Hoy tenemos un presidente que ejerce la violencia permanentemente y la gente está cansada de eso”, amplió el dirigente sindical, sobre la propuesta “Gebel presidente” para 2027.
Fue el propio Gebel quien habló del tema en diversas oportunidades. En octubre de este año fue entrevistado por Mario Pergolini en ”Otro día perdido” y fue consultado por sus aspiraciones políticas. “Hay que levantarse y hacer algo, no quedarse mirando y criticando, no lo descarto", le respondió al conductor el pastor evangélico, quien se autodefine como “influencer espiritual”.
“Si pudiera ayudar siendo presidente, lo haría”, afirmó Gebel en otra oportunidad, esta vez en conversación con la periodista María Laura Santillán y en entrevista con Infobae.
Quién es Dante Gebel, el pastor evangélico que llena estadios.
Gebel es multifacético: pastor evangélico que llena estadios, conferencista en distintas ciudades del mundo y hasta conductor de TV. Hace un tiempo estrenó su late night show “La divina noche”. Su último entrevistado fue el destacado actor Luis Brandoni.
“Conferencista, influencer, actor y conductor de televisión”, se presenta Daniel Gebel en su cuenta de X, ex Twitter. Allí cosecha más de 160.000 seguidores, mientras que en Instagram supera los 2 millones de followers. En 2O23 ganó el premio Martín Fierro como mejor presentador de televisión en la gala celebrada en Miami.
En cuanto a su historia personal, Daniel Gebel nació hace 57 años en Billinghurst, partido de San Martín, provincia de Buenos Aires. Su salto a la fama llegó en la década de los 9O, cuando organizaba los “Superclásicos de la Juventud”, eventos que llegaron a llenar estadios como el de Vélez y River Plate.
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En 2OO9 pasó a pastorear en la mítica Crystal Cathedral de California y en 2O14 fundó la River Church que hoy es una de las iglesias hispanas más grandes de Estados Unidos. Allí realiza conferencias religiosas a estadio lleno.
La Iglesia prohibe terminantemente pertenecer a la masonería.
Por Walter Sánchez Silva Sala de Prensa Lima, 23 de agosto de 2O24.
Los católicos tienen terminantemente prohibido ser masones o pertenecer a la masonería.
A continuación, se presentan siete datos que conviene conocer para no dejarse engañar al respecto. Recientemente, el padre Eduardo Hayen, sacerdote mexicano de la diócesis de Ciudad Juárez y director del semanario “Presencia”, señaló en X que “un sacerdote católico no puede dar la absolución sacramental a un masón que pide la confesión y se niega a renunciar a la masonería.
1 “Por mucho que algunos masones insistan en que se puede ser católico y pertenecer a una logia, la realidad es que estas dos visiones del mundo y de Dios son irreconciliables”, advirtió.
1. La idea de Dios El sacerdote franco explicó que la idea de Dios “para los masones, está dictada por la razón, mientras que para los católicos está dada por la Revelación de Dios en Jesucristo”. “Para la Masonería, Dios es el Gran Arquitecto del Universo, pero niega que Jesús sea engendrado y no creado, de la misma naturaleza del Padre, Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, que se encarnó y habló a todos los hombres para ofrecerles la salvación”, como declara el Credo Niceno de la Iglesia Católica.
2. Relativismo Hayen advierte luego que “mientras que la masonería acoge todas las religiones en un relativismo religioso, el catolicismo exige una sumisión amorosa al único Dios verdadero, así como la renuncia a todas las creencias opuestas al Dios revelado por Cristo”.
3. Los 'misterios' masónicos El sacerdote mexicano también señaló que “la Masonería estudia ‘misterios’ que son revelados sólo a unos pocos iniciados que alcanzan niveles superiores de conocimiento de estos enigmas. El católico, en cambio, conoce el Gran Misterio que estuvo oculto durante siglos y que fue revelado en la plenitud de los tiempos, cuando el Verbo se hizo hombre”. “Este ‘Gran Misterio’ no es para unos pocos, sino para toda la humanidad: el hombre es inmensamente amado por Dios y está llamado a participar, en Cristo, en la misma vida divina aquí en la tierra y en la eternidad”, subraya Hayen.
4. La Fraternidad en la Masonería “La fraternidad en la masonería proviene de los ideales de la Revolución Francesa: es la idea genérica de ser hermanos sólo porque somos de la misma raza humana”, explicó el sacerdote mexicano. “Ser hermanos para los católicos, en cambio, es ante todo reconocer la fuente de la fraternidad, que es Dios Padre, que dio a su Hijo Jesucristo para hacernos hijos en el Hijo”, que se entrega diariamente por todos nosotros en la Eucaristía.
5. Filantropía masónica vs. caridad cristiana Hayen también señaló que “la caridad cristiana es diferente de la filantropía masónica. Los masones dicen que se basa en hacer el bien, pero ¿qué bien? Para ellos no existe una moral basada en la ley natural y los Diez Mandamientos. De hecho, la promoción del aborto, la eutanasia y el matrimonio entre personas del mismo sexo son de inspiración masónica. Basan sus acciones en el relativismo moral y doctrinal”. El sacerdote subrayó que “para los católicos, en cambio, la caridad se inspira en el mandamiento del amor a Cristo: “Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros como yo os he amado” (Jn 13,34), y es Cristo mismo 2 quien vive en sus hermanos: “En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25,40)”.
6. ¿Qué dice la Iglesia Católica sobre los masones? El Código de Derecho Canónico establece en el canon 1374 que “Quien se une a una asociación que conspira contra la Iglesia, debe ser castigado con una pena justa; quien promueve o asume un cargo en tal asociación, debe ser castigado con un entredicho”. En términos generales, un entredicho puede definirse como una pena canónica o censura que, si bien no rompe la comunión con la Iglesia como la excomunión, sí priva a la persona de celebrar o participar en los sacramentos. La redacción del Código de Derecho Canónico aprobado en 1983 difiere de la versión de 1917 en dos aspectos: la pena no es automática y no hay mención explícita a la masonería. En respuesta a esto, el entonces cardenal Joseph Ratzinger, cuando era prefecto de la Congregación —hoy Dicasterio— para la Doctrina de la Fe en el Vaticano, publicó en 1983 la “ Declaración sobre la Masonería ”. Este texto del futuro Papa Benedicto XVI destaca que “el juicio negativo de la Iglesia respecto a las asociaciones masónicas permanece inalterado ya que sus principios siempre han sido considerados irreconciliables con la doctrina de la Iglesia”. Por tanto, “la pertenencia a las mismas queda prohibida. Los fieles que se inscriben en asociaciones masónicas se encuentran en estado de pecado grave y no pueden recibir la sagrada comunión”, afirma el texto.
7. El último documento del Vaticano sobre los masones El 15 de noviembre de 2023, el Vaticano reafirmó que los católicos no pueden pertenecer a la masonería y tienen prohibido unirse a una logia debido a su “irreconciliabilidad” con la doctrina católica. El Dicasterio para la Doctrina de la Fe hizo esta declaración en un documento difundido entonces, con la firma de su prefecto, el cardenal Víctor Manuel Fernández, texto aprobado por el Papa Francisco. La carta fue emitida en respuesta a una consulta del obispo Julito Cortes, de la diócesis de Dumaguete en Filipinas, quien expresó a la Santa Sede su preocupación por la situación en su diócesis causada por “el continuo aumento del número de fieles” que se unen a la masonería.
La masonería. Posición de la Iglesia Católica.-10 - 12 -2025 -
La posición actual de la Iglesia ante la Masonería.
La posición actual de la Iglesia ante la Masonería
Comunicado de la Diócesis de Menorca a través de su Vicario General, Gerardo Villalonga Hellín. 7 de abril de 2O14
Por: Gerardo Villalonga Hellín | Fuente: www.bisbatdemenorca.com
1. La actual pertenencia a la Iglesia católica y a la masonería son incompatibles
«El día 28 de abril de 1980, la Conferencia Episcopal Alemana publicó un dictamen que concluye así: "Puede decirse que en la masonería, a causa de las persecuciones que ha sufrido durante el periodo nacional-socialista, han tenido lugar cambios en el sentido de una mayor apertura hacia los demás grupos sociales; pero en su mentalidad, en sus convicciones fundamentales y en sus trabajos en las logias, ha permanecido absolutamente idéntica. Las objeciones que se han estudiado comprometen las bases de la existencia cristiana. Investigaciones exhaustivas en los rituales y en la mentalidad masónica hacen evidente que la actual pertenencia a la Iglesia católica y a la masonería son incompatibles"».
2. Los católicos no se pueden inscribir en logias
«Después de la promulgación del nuevo Código de Derecho Canónico algunos afirmaron que la Iglesia permitía a los católicos la inscripción en logias, puesto que en los cánones no se cita prohibición expresa de la adscripción a la masonería. Como clarificación ante esta manera de pensar, la Congregación para la Doctrina de la Fe se ha visto obligada a intervenir en dos ocasiones, el 27 de noviembre de 1983, con una Declaración sobre las asociaciones masónicas, aprobada por el entontes Papa Juan Pablo II, y el 20 de febrero de 1985, a través de un escrito del entonces Cardenal Ratzinger, publicado en L’Observatore Romano, recordando ambos documentos que subsiste inmutable la sentencia negativa de la Iglesia sobre las asociaciones masónicas, porque los principios de ellas siempre se han considerado inconciliables con la doctrina de la Iglesia y por tanto la inscripción en ellas permanece prohibida por la Iglesia».
3. Aunque haya habido cambios acerca de su actitud declarada sobre la Iglesia, las logias se rigen por principios comunes que son inconciliables con la doctrina de la Iglesia
«A pesar de la diversidad que puede existir entre las obediencias masónicas, en particular acerca de su actitud declarada sobre la Iglesia, se encuentran en todas ellas varios principios comunes que requieren idéntica valoración, tal y como se ha expresado en las referencias anteriores».
4. Los obispos de las diócesis y otras autoridades eclesiásticas locales, no pueden pronunciarse en contra de lo establecido por la Doctrina de la Iglesia Universal, como se explicó en los puntos anteriores
«Las autoridades eclesiásticas locales no pueden pronunciarse sobre la naturaleza de las asociaciones masónicas con un juicio que implique una derogación de lo que ha sido establecido en la Declaración citada del 17 de febrero de 1981».
Era pupilo en San Jorge College. -03-12-2025.-
LA NACION
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Sociedad
13 de octubre de 2021
16:21
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LA NACION
Alejandro Horvat
Alas 7, suenan los despertadores, 7.30 es el desayuno y 7.50 van al colegio hasta el mediodía. De 12 a 13 es tiempo libre, a las 13 almuerzan y 13.30 vuelven a clases hasta las 16.45, hora del té. A las 17, los estudiantes pueden relajarse o practicar algún deporte, aprender un instrumento o tomar lecciones de arte. Pero, a las 19, deben volver a concentrarse en el estudio. A las 20 se cena. 20.30 comienza un nuevo momento de estudio o “tiempo silencioso”, en el que debe haber un ambiente calmo en todo el edificio, y a las 22 se apagan las luces. Esta es la rutina diaria.
En el St George´s College, en Quilmes, uno de los últimos colegios privados pupilos que queda en la Argentina, hay muchas reglas y, el año pasado, durante la pandemia se agregaron algunas más. Ahora, la institución fue elegida como uno de los 100 mejores colegios del mundo, según un relevamiento de la revista británica Spear’s.
El St George´s College, de Quilmes, tuvo que modificar sus protocolos por la pandemia
El St George´s College, de Quilmes, tuvo que modificar sus protocolos por la pandemia
Gentileza: St George´s College
La casa principal, que es donde hoy viven los residentes, fue construida en 1929. Si se la mira de frente, el camino de ingreso se abre paso entre dos porciones de césped que fueron podadas con esmero, árboles pequeños con formas bien definidas y algunas flores. Al levantar la vista, sobre el tejado, hay un campanario y un reloj con números romanos. De espaldas a la casa, se ven las dos enormes canchas de rugby. La escena tiene un marcado estilo inglés y no hay nada a la vista que pueda romper con la fantasía de estar en algún campus del Reino Unido.
Otros casos
Según el Ministerio de Educación de la Nación, si bien el St George´s College es el único colegio pupilo privado ubicado en medio de un gran centro urbano, aún quedan escuelas militares, religiosas (como las de la Iglesia Adventista), rurales o instituciones que están ubicadas en lugares de difícil acceso y que mantienen la modalidad de alternancia, es decir que los estudiantes se quedan algunos días o una semana en la escuela, o que cuentan con un albergue para que los alumnos se queden todo el año.
Mateo tiene 14 años. Ingresó al St George´s College en la modalidad flexi boarder, esto quiere decir que podía quedarse a dormir en la institución de manera circunstancial. Según cuenta, el año pasado entraba por dos días y luego volvía a la casa de sus padres, que son médicos. Este año se transformó en un residente semanal, duerme junto a sus compañeros desde el domingo o lunes hasta el viernes. “Mis padres no me pueden venir a buscar porque trabajan mucho, viven en Berazategui, pero están todo el tiempo trabajando. Igual me gusta estar acá, me adapté, en casa me aburro porque soy hijo único”.
Las construcciones y el paisaje tienen un estilo británico
Las construcciones y el paisaje tienen un estilo británico
Silvana Colombo
Otra residente es Aurora, de 16 años. Su familia es de Coronel Pringles, provincia de Buenos Aires, un pueblo de alrededor de 20.000 habitantes a 525 kilómetros de la habitación donde hoy duerme con una compañera. Su padre es exalumno del St George´s College. “Mi papá lo amó y quería que viva la experiencia. Yo me quedo todo el año acá, solo voy para allá los fines de semana largos o en vacaciones”.
En total, el St George´s College tiene 840 alumnos de los cuales solo 34 son residentes. Estos deben ser estudiantes de sexto grado del primario en adelante. Leonardo Barceló, director de alumnos residentes, explica que antes la palabra pupilo tenía una connotación negativa, pero que ahora es “distinto”. En los últimos años hicieron muchos cambios. Por ejemplo, ahora, la casa de residentes es mixta, si bien hay un sector de varones y otro de mujeres, todos viven bajo el mismo techo.
Los alumnos tienen salas de ping-pong y pool para los tiempos de ocio
Los alumnos tienen salas de ping-pong y pool para los tiempos de ocio
Silvana Colombo
La estructura fue totalmente refaccionada en 2018. Los estudiantes cuentan con salas comunes con mesa de pool, ping pong, Play Station 4, entre otros divertimentos. Hay salas de estar y una biblioteca de madera estilo inglés de tamaño considerable. El campus tiene 28 hectáreas y cerca de 22 edificios, hay desde aulas y un sanatorio hasta la casa del director de la escuela o de otros integrantes que también conviven en el predio junto a los estudiantes.
Ese es el caso de Barceló, que vive junto a su esposa y sus dos hijas en el campus. También conviven con los chicos, dentro de la casa de residentes, una profesora y un profesor. El lugar es muy agradable, pero el régimen es estricto: no se puede faltar a clases, salvo por un problema de salud, e incluso los fines de semana se deben respetar los horarios de las comidas y los alumnos hacen actividades artísticas o deportivas.
Leonardo Barceló, director de alumnos residentes del St George´s College
Leonardo Barceló, director de alumnos residentes del St George´s College
Silvana Colombo
“El colegio pupilo es una modalidad que viene de la Edad Media, en donde los alumnos que provenían de otros lugares dormían en las instituciones. Luego, en el siglo XVII, la idea de que se aprende y se duerme en el mismo lugar tuvo que ver mucho con los jesuitas. Se pensaba en un lugar educativo que se diferencie del exterior. Dentro de la escuela se mantiene todo lo bueno para que el alumno lleve la bondad al exterior. También existía la idea de que el exterior corrompía. En los colegios pupilos, todo lo que pasa es educativo, no hay un momento en donde el alumno deja de ser alumno”, señala Pablo Pineau, doctor en educación y profesor titular regular de la cátedra de Historia de la Educación Argentina y Latinoamericana de la Universidad de Buenos Aires y docente en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).
Según Pineau, en el siglo XIX, los colegios pupilos pasaron a estar relacionados con las clases más bajas, porque el colegio ofrecía un lugar donde dormir y alimento, pero también con las clases más altas, que de este modo se aseguraban que sus hijos se junten con otros del mismo nivel económico y social.
El sanatorio que está dentro del Colegio St George, en Quilmes.
El sanatorio que está dentro del Colegio St George, en Quilmes.
Silvana Colombo
El especialista explica que este tipo de instituciones empezaron a desaparecer porque ya no es necesario que el alumno recorra grandes distancias para ir a un buen colegio, ahora hay mucha más oferta. “Además, hubo grandes cambios culturales, ya no se percibe a la juventud como una etapa peligrosa y creció la idea de estar abiertos al mundo. También sucedía que en los internados masculinos los varones debían forjar su masculinidad con la formación militar, esta es una idea que, por suerte, también ha perdido fuerza”, agrega.
El año pasado, el St George´s College tuvo que interrumpir con la modalidad que lo distingue desde 1898. A partir del 20 de marzo, cuando comenzó el aislamiento social obligatorio, los residentes tuvieron que volver de manera paulatina a sus casas. Esto no solo hizo que en ese nuevo ciclo lectivo tengan que volver a acostumbrarse a dormir fuera de sus hogares, sino que, además, el colegio tuvo que implementar estrictos protocolos para volver a recibirlos.
“Me había desacostumbrado a dormir acá, me daba un poco de miedo volver, pero igual quería venir. Siento que acá sos más independiente, te tenés que organizar con el estudio vos sola. Pero bueno, obvio que por la pandemia está el tema de los protocolos, que fueron incómodos, había protocolo para ir al baño, para todo, una fiaca. Se usa el barbijo en todo momento, excepto en la habitación”, describe Aurora.
Alumnos del St George´s College
Alumnos del St George´s College
Gentileza: St George´s College
Si bien este es uno de los pocos colegios pupilos de la Argentina y, tal vez, a algunos padres esta modalidad no los atraiga, según James Belmonte Diver, director general del colegio, las instituciones pupilas están floreciendo en todo el mundo: “Cada vez hay más, debido a la economía global actual, donde los padres se mudan de país con mayor facilidad que nunca. En ese contexto, los colegios con modalidad residencial brindan estabilidad y un lugar para que los niños echen raíces, aunque su familia esté en constante movimiento. Los colegios residenciales también ofrecen a los jóvenes la increíble oportunidad de desarrollar la responsabilidad, la independencia y un enfoque de mentalidad comunitaria, que a menudo falta en la vida de los jóvenes de hoy”.
Por Alejandro Horvat
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