Orden de San Agustín.- 05 - 11 - 2026

Orden de San Agustín. Nombre latino: Ordo Fratrum Sancti Augustini. Siglas OSA/ O.S.A. Gentilicio: Agustinos, Frailes Agustinos Tipo: Orden mendicante Regla: Regla de San Agustín Hábito: Sayal negro, correa de cuero de una sola pieza y capilla negra hasta los codos con capucha. Hábito blanco en zonas de misión. Fundador: Iglesia católica Fundación: Siglo IV[1] Unión en 1244.[1] Lugar de fundación Roma (Primera o Pía Unión) 1244 Roma (Gran Unión) 1256 Aprobación 1 de marzo de 1245 (781 años, 8 meses y 3 días)[1] por Inocencio IV Superior General Fr. Joseph Lawrence Farrell Lema Anima una et cor unum in Deum (Una sola alma y un solo corazón orientados hacia Dios) Religiosos 2646[2] (2017) Sacerdotes 19O8[2] (2017) Curia Curia General Via Paolo VI, 25, 00193 Roma, Italia Coordenadas 41°54′2.65″N 12°27′25.18″E Presencia 5O Países[3] Actividades Trabajo pastoral, Centro de espiritualidad , misiones, Educación y trabajo intelectual, Apostolado social y caritativo. Academia y Estudio. Fundaciones destacadas Augustinianum, Biblioteca Angelica, Villanova University, Merrimack College, Unicervantes, Real Centro Universitatio Escorial María Cristina afiliado al Monasterio de El Escorial Personas destacadas: San Agustín, San Nicolás de Tolentino, Santa Mónica, Santa Clara de Montefalco, Gregor Mendel, Fray Luis de León, Andrés de Urdaneta, San Alonso de Orozco, San Alípio, San Posidio, Santa Rita de Casia, Santo Tomás de Villanueva, Egidio Romano, Diego Francisco Padilla, Alonso de la Vera Cruz, San Juan Stone, Beata Ana Catalina Emerick, Beato Elias del Socorro Nieves, Beata Teresa Fasce, Beato Juan de Rieti, Papa León XIV Sitio web https://www.augustinianorder.org/?lang=es [editar datos en Wikidata] La Orden de San Agustín (OSA), en latín Ordo Fratrum Sancti Augustini, anteriormente Orden de Ermitaños de San Agustín (OESA), en latín Ordo Eremitarum Sancti Augustini (hasta 1968); es una orden religiosa fundada por San Agustín en el siglo IV y establecida como orden mendicante en la Iglesia Católica, bajo el pontificado de Inocencio IV en el año 1244, ante la necesidad de unificar una serie de comunidades de eremitas que habían surgido bajo la experiencia monástica de san Agustín. Actualmente tiene presencia en 50 países y la componen la Primera Orden Agustiniana o Padres Agustinos (religiosos y sacerdotes), la Segunda Orden Agustiniana (monjas de clausura) y la Tercera Orden Agustiniana o Fraternidades Agustinianas Laicales (o Seculares o laicos agustinos). La orden ha difundido internacionalmente, en particular, la veneración de la Virgen María bajo cuatro títulos o advocaciones marianas: Nuestra Señora de la Consolación y Correa (patrona de la Orden); Nuestra Señora de Gracia (el título más antiguo con que los agustinos han venerado a la Virgen María); Nuestra Señora del Socorro (iniciada en Palermo en el siglo XIV) y Nuestra Señora del Buen Consejo (Mater boni consilii).[4] En el cónclave papal de 2025, León XIV fue elegido como el primer papa de la Orden de San Agustín. Historia Antecedentes Los frailes agustinos creen que Agustín de Hipona, primero con algunos amigos y después como obispo con su clero, llevó una vida comunitaria monástica. En cuanto al uso de los bienes y las posesiones, Agustín no hizo de la pobreza una virtud, sino del compartir. Su forma de vida llevó a otros a imitarlos. Las instrucciones para su orientación se encuentran en varios escritos de Agustín, especialmente en “'De opere monachorum”', mencionado en antiguos códices del siglo VIII o IX como la «Regla de San Agustín».[5] Entre los años 430 y 570, este estilo de vida fue llevado a Europa por monjes y clérigos que huían de la persecución de los vándalos, aunque en aquella época ya existían diversas formas de ascetismo en Europa.[6] En el siglo XIII, los diversos grupos eremíticos que componían los Ermitaños Agustinos se enfrentaron a la amenaza de supresión por parte del papado debido a su falta de antigüedad. Para superar esto, los frailes forjaron una conexión histórica con Agustín y se esforzaron especialmente en demostrar que habían recibido la Regla directamente del propio Agustín.[7] La regla agustina fue utilizada por una amplia gama de grupos a lo largo de la Europa medieval temprana y alta, y no hay pruebas históricas de que los frailes agustinos fueran fundados de alguna manera por el propio Agustín. Más bien, los frailes inventaron estos vínculos después de que la Orden fuera amenazada con la supresión en 1274 en el Segundo Concilio de Lyon.[7] Aunque en la Alta Edad Media la regla quedó eclipsada por otras reglas, en particular por la Regla de San Benito, este sistema de vida para el clero catedralicio continuó en diversos lugares de Europa durante siglos, y se les conoció como Canónigos regulares, es decir, clérigos catedralicios que vivían en comunidad según una regla. La regla de Agustín reaparece en la práctica en el siglo XI como base para la reforma de los monasterios y los cabildos catedralicios.[6] A principios del siglo XIII surgieron numerosas comunidades eremíticas, especialmente en los alrededores de Siena, Italia. A menudo eran pequeñas (no más de diez miembros) y estaban compuestas por laicos. Su espíritu fundacional era el de la soledad y la penitencia. En aquella época había varios grupos eremitas que vivían en lugares tan diversos como Toscana, Lacio, Umbría, Liguria, Inglaterra, Suiza, Alemania y Francia. En 1223, cuatro de las comunidades de los alrededores de Siena se unieron en una asociación informal, que en cinco años pasó a contar con trece miembros. Fundación El nacimiento de la Orden de San Agustín, como una entidad jurídica y estructurada en la Iglesia (orden religiosa), se remonta al año 1243 cuando cuatro ermitaños: Esteban de Cataste, Hugo de Corbaria, Guido de Rosia y Pedro de Lupocavo en representación de grupos de eremitas situados en la antigua Tuscia, Lacio superior y zonas limítrofes de Umbría, se dirigieron al papa Inocencio IV para pedirle una regla común y un prior general.[8] Luego de conocida la propuesta, en el primer año de su pontificado, Inocencio IV determinó la creación de una nueva orden mendicante, también llamada orden de pobreza evangélica o de fraternidad apostólica,[9] (la tercera después de los franciscanos y dominicos). Incumbit nobis y Praesentium vobis fechadas el 16 de diciembre de 1243, sentaron las bases jurídicas de la erección canónica de la Orden de San Agustín. Incumbit nobis ordenó que los eremitas de Tuscia, «exceptis Fratribus S. Guillelmi» (‘excepto por los hermanos S. Guillelmi’), enviaran uno o dos representantes de cada casa al primer Capítulo General, profesaran «la regla y el género de vida del bienaventurado Agustín», redactaran sus Constituciones y eligieran un Prior General. El proceso estuvo bajo la dirección del cardenal Ricardo degli Annibaldi por medio de la bula Praesentium vobis. La reunión tuvo lugar en marzo de 1244, en la ciudad de Roma (en un lugar ahora desconocido) en lo que se llama ahora La Pequeña Unión.[8] La bula Licet Ecclesiae Catholicae marcó una segunda fase en el desarrollo inicial de la Orden, conocido como La Gran Unión, ocurrida el 9 de abril de 1256 en una antigua iglesia romana (hoy Basílica de Santa María del Popolo). En esta ocasión se produjo la anexión de otras órdenes de ermitaños situados en las regiones centrales y septentrionales de Italia como los de Juan Bueno, los Ermitaños de Santa María de Cesena, los Ermitaños de Bréttino, los Ermitaños de Monte Favale e incluso los Guillermitas que profesaban la Regla de San Benito.[8] Pequeña Unión Los frailes agustinos surgieron como parte del movimiento mendicante del siglo XIII, una nueva forma de vida religiosa que buscaba llevar los ideales religiosos de la vida monástica a un entorno urbano que permitiera a los religiosos atender las necesidades de la gente con capacidad apostólica. En 1243, los ermitaños toscanos solicitaron al Papa Inocencio IV que los uniera a todos en un solo grupo. Inocencio IV promulgó la bula “'Incumbit Nobis”' el 16 de diciembre de 1243, una carta esencialmente pastoral que exhortaba a estos ermitaños a adoptar «la “'Regla”' y el modo de vida del beato Agustín» y a elegir un prior general. La bula también nombró al cardenal Riccardo Annibaldi como su supervisor y guía legal. [10] Gran Unión El 15 de julio de 1255, el papa Alejandro IV emitió la bula Cum quaedam salubria para ordenar a varios grupos religiosos que se reunieran con el fin de fusionarse en una nueva Orden de Ermitaños de San Agustín. Entre los convocados se encontraban los Guillermitas; varias casas no especificadas de la Orden de San Agustín, establecidas principalmente en Italia, incluidas las de la Toscana, con el cardenal Annibaldi como protector; los bonitas (o juanbonitas), llamados así por su fundador, el beato Juan el Bueno, miembro de la familia Buonuomini, y nombrados en honor al obispo de Milán San Juan el Bueno; y los brittinianos (brictinianos), llamados así por su fundación más antigua cerca de Fano, en el distrito de Las Marcas de Ancona. Los delegados se reunieron en Roma el 1 de marzo de 1256, lo que dio lugar a una unión. Lanfranc Septala de Milán, prior de los bonitas, fue nombrado primer prior general de la nueva orden constituida. Expansión En el momento de la Gran Unión de 1256, algunas de las congregaciones constituyentes ya tenían casas establecidas al norte de los Alpes. Los williamitas ya se habían expandido a Hungría. Los ermitaños de San Agustín se extendieron rápidamente, en parte porque no partían de un único monasterio matriz y en parte porque, tras los conflictos en las congregaciones ya existentes, la vida activa fue finalmente adoptada por la mayoría de las comunidades, siguiendo el ejemplo de los Frailes Menores y los Dominicos. Pocos años después de la reorganización de la Orden Agustina, surgieron monasterios de ermitaños en Alemania y España. Se fundaron en Maguncia (1260), Zúrich (1270) y Múnich (1294). Las primeras casas agustinas en Francia se encontraban en la zona de Provenza. En 1274 se disolvieron los “'Fratres Saccati”' y se cedieron varias de sus casas a los agustinos. En 1275 había alrededor de media docena de conventos que se extendían en línea a lo largo de la costa sur. Finalmente, Francia tuvo cuatro provincias agustinas.[11] La presencia de la Orden Agustina en la Candia veneciana se puede datar con certeza a principios del siglo XIV, cuando reconstruyeron el convento de San Salvatore en Heraclión.[12] En su época de mayor prosperidad, la orden comprendía 42 provincias eclesiásticas y dos vicariatos, con dos mil monasterios y unos 3O.OOO miembros. [5] Los frailes agustinos fueron llevados a Ciechanów (Polonia) en 1358 por el duque Siemowit III. Vivieron los tiempos más turbulentos durante la Reforma. A partir del siglo XVII, la presencia pastoral de los agustinos fue creciendo en las ciudades. El monasterio, caracterizado por una observancia moderada, solía estar habitado por entre cuatro y siete monjes. Dejó de existir en 1864, cuando se disolvieron los monasterios.[13] Muchos prioratos y fundaciones agustinos europeos sufrieron graves reveses, incluida la supresión y la destrucción, durante los diversos períodos de anticlericalismo que se produjeron durante la Reforma y otros acontecimientos históricos. Tras la Primera Guerra Mundial, la situación económica en Alemania era tal que los frailes fueron enviados a Norteamérica para enseñar. A partir de 1936, con el empeoramiento de la situación política en la Alemania nazi, más agustinos alemanes partieron hacia Norteamérica, donde se había establecido una provincia alemana independiente.[14] Privilegios de la orden El papa Alejandro IV liberó a la orden de la jurisdicción de los obispos; el papa Pío V incluyó a los agustinos entre las órdenes mendicantes y los situó en cuarto lugar, después de los carmelitas. Desde finales del siglo XIII, el sacristán del Palacio Papal debía ser siempre un fraile agustino. Este privilegio fue ratificado por el papa Alejandro VI y concedido a la Orden para siempre mediante una bula emitida en 1497. El titular del cargo era el Rector de la parroquia del Vaticano (de la que la capilla de San Pablo es la iglesia parroquial). A su cargo también pertenecía el deber de conservar en su oratorio una hostia consagrada, que debía renovarse semanalmente y mantenerse lista en caso de enfermedad del papa, momento en el que era privilegio del sacristán papal administrar los últimos sacramentos al papa. El sacristán debía acompañar siempre al papa en sus viajes y, durante un cónclave, era él quien celebraba la Misa y administraba los sacramentos. A 2009, los frailes agustinos siguen desempeñando las funciones de sacristanes papales, pero el nombramiento de un agustino como obispo-sacristán quedó sin efecto bajo el pontificado del papa Juan Pablo II con la jubilación de Petrus Canisius Van Lierde en 1991. En la Roma papal, los frailes agustinos siempre ocupaban una de las cátedras de la Universidad La Sapienza y uno de los puestos de consultor en la Sagrada Congregación de Ritos. En 1331, el papa Juan XXII nombró a los ermitaños agustinos guardianes de la tumba de San Agustín en la iglesia de San Pietro in Ciel d'Oro en Pavía. Fueron expulsados de allí en 1700 y evacuados a Milán. Su priorato fue destruido en 1799, la iglesia profanada, y los restos de Agustín fueron devueltos a Pavía y depositados en su catedral. La iglesia de San Pietro fue restaurada y, el 7 de octubre de 1900, el cuerpo del santo y Doctor de la Iglesia fue trasladado desde la catedral y devuelto a San Pietro. Posteriormente, a los agustinos se les restituyó su antigua iglesia de San Pietro. Movimientos reformistas Véanse también: Agustinos descalzos y Orden de Agustinos Recoletos. En el siglo XIV, debido a diversas causas, como la mitigación de la regla —ya fuera por permiso del papa o por una disminución del fervor, pero principalmente a causa de la peste y el Gran Cisma de Occidente—, la disciplina se relajó en los monasterios agustinos, por lo que surgieron reformadores ansiosos por restaurarla. Estos reformadores eran ellos mismos agustinos e instituyeron varios grupos reformados. Las nuevas agrupaciones gubernamentales se denominaron «congregaciones» para distinguirlas de las provincias geográficas ya establecidas. Cada una tenía su propio vicario general (vicarius-generalis), pero este estaba bajo el control del general de la orden. En un país podía haber dos tipos de casas agustinas, las conventuales y las observantes. Las más importantes de estas congregaciones de la «Observancia Regular» eran las de Lecceto, cerca de Siena, fundadas en 1385 y que inicialmente contaban con 12 casas. La Congregación de Lombardía (1430) tenía 56. La reforma de Monte Ortono, cerca de Padua (1436), tenía 5 conventos, y los Observantes Regulares de la Santísima Virgen en Génova (también llamados Nuestra Señora de la Consolación, c. 1470) tenían 25. La Congregación de Santa Maria del Popolo en Roma estaba afiliada a los agustinos de Irlanda. Johannes Zachariae, monje agustino de Eschwege, provincial de la Orden de 1419 a 1427 y profesor de teología en la Universidad de Erfurt, inició una reforma en 1492. La Congregación Reformada Alemana, o Sajona, reconocida en 1493, comprendía casi todos los conventos importantes de los ermitaños agustinos en Alemania. Después de la Reforma, las casas alemanas que permanecieron en comunión con Roma se unieron a la Congregación Lombarda. Ya no hay casas o congregaciones oficialmente designadas como observantes en la Orden de San Agustín en sentido oficial. Abraham a Sancta Clara (1644-1709) Los Agustinos recoletos se formaron en 1588 en España como un movimiento de reforma de la Orden y tienen sus propias constituciones, diferentes de las de los demás agustinos. Los Agustinos descalzos se desarrollaron en Italia en 1592 con el mismo objetivo. Sin embargo, en la actualidad se dedican principalmente al cuidado pastoral. Misiones El valor que los frailes agustinos concedían al aprendizaje y a la ciencia queda demostrado por el cuidado que dedicaban a su labor misionera, sus bibliotecas y la histórica creación de su propia imprenta en su convento de Núremberg (1479), así como por los numerosos eruditos que produjo la orden. África Los agustinos siguieron la bandera portuguesa en África y el Golfo tras el explorador y navegante Vasco da Gama.[15] Nikolaus von Laun (fallecido en 1371), obispo auxiliar de Ratisbona, donde murió, predicó el Evangelio en África junto con algunos hermanos. Zarpó de Lisboa en 1497 y llegó a Mozambique en marzo de 1498. Los agustinos portugueses también llegaron a la Costa de Oro (ahora Ghana) en 1572 y comenzaron su labor misionera, y también trabajaron en la isla de Santo Tomé, en Warri (Nigeria), y en lo que hoy se conoce como Angola, en el Congo, en Guinea Ecuatorial y en Gabón hasta 1738. Los portugueses también tomaron el control del puerto de Goa en la India, lo que permitió a los agustinos establecerse también allí. Además de los primeros agustinos portugueses, otros misioneros agustinos han seguido desde entonces a África desde América, Irlanda, Bélgica y Australia. En 2OO6, había más de 30 prioratos agustinos en Nigeria, Congo, Kenia, Tanzania, Sudáfrica y Argelia, con más de 85 frailes. También hay agustinos trabajando en la República de Benín, Togo, Madagascar, Guinea y Burkina Faso. Filipinas La Universidad de San Agustín, en la ciudad de Iloilo, Filipinas. La universidad más antigua gestionada por la Orden de San Agustín en la región de Asia-Pacífico. La Orden de San Agustín es la más antigua de las cuatro principales órdenes religiosas católicas —principalmente los agustinos, los franciscanos, los jesuitas y los agustinos recoletos— que participaron en las misiones a Filipinas, con el capellán agustino, el reverendo padre Pedro de Valderrama, [16] presente en el año 1519 en la expedición de Magallanes y que fue testigo de la conversión del rajá de Cebú del hinduismo al cristianismo. Los agustinos fundaron y son los custodios de la iglesia de piedra más antigua de Filipinas, la Iglesia de San Agustín (Manila),[17] que sobrevivió a pesar de la ocupación británica de Manila, la Revolución filipina contra España, la Guerra filipino-estadounidense y la ocupación japonesa de Filipinas. Los agustinos también bautizaron a Agustín de Legazpi, de Tondo, pasando del islam al cristianismo. La elección de Agustín como nombre de bautismo alude a San Agustín de Hipona, un santo cristiano norteafricano de Argelia, en la época en que Argelia era católica antes de ser conquistada por los musulmanes suníes.[18] Miguel López de Legazpi, padrino de bautismo de Agustín de Legazpi, era un cristiano ferviente que lamentaba la pérdida del norte de África por parte del cristianismo a favor del islam y buscaba hacer lo contrario en Filipinas.[19]: 77  Abogaba por la espiritualidad agustiniana, según la cual, en lugar de centrarse en la antigua Jerusalén caída, la ciudad del hombre quebrantada, uno debía centrarse en la Nueva Jerusalén celestial y manifestarla con sus acciones; en este contexto, la antigua Jerusalén eran las tierras cristianas de Oriente Medio y el norte de África que cayeron en manos del islam, mientras que la Nueva Jerusalén de Legazpi —las tierras musulmanas de Filipinas— fue conquistada por Miguel López de Legazpi en nombre del cristianismo.[20] Andrés de Urdaneta, capellán agustino de la expedición de Legazpi, también descubrió la ruta de regreso de Filipinas a México,[21] lo que permitió una mayor colonización y asentamiento de Filipinas por parte de colonos y funcionarios de México[22] y España.[23] El fraile agustino, el reverendo P. Tomás Santaren, registró sin embargo la historia del reino precolonial llamado Kedatuan de Madja-as en su libro titulado «Bisayan Accounts of Early Bornean Settlements» (escrito en 1858, publicado en 1902). Además, los agustinos son ahora los custodios de la reliquia religiosa católica más antigua de Filipinas, el Santo Niño de Cebú[24] La Orden de San Agustín también gestiona la Universidad de San Agustín en Iloilo, la primera universidad agustina de la región Asia-Pacífico.[25] México Convento de San Agustín de Yuriria, México, fundado en 1550. Enviados por su provincial Tomás de Villanueva, el primer grupo de agustinos españoles/castellanos llegó a México en 1533[26] tras la conquista del México azteca por Hernán Cortés. Más tarde desempeñaron un papel fundamental en la fundación de la Real y Pontificia Universidad de México. En 1562 había cerca de 300 agustinos españoles en México, y habían fundado unos 50 prioratos. Su historia en México no iba a ser fácil, dados los conflictos civiles de acontecimientos como la Guerra Cristera, el anticlericalismo periódico y la represión de la Iglesia que vendría a continuación. Perú Los agustinos españoles llegaron por primera vez a Perú en 1551. Desde allí se trasladaron a Ecuador en 1573, y desde Ecuador, en 1575, a Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Panamá y Venezuela. La orden fundó la Universidad de Quito en Ecuador en 1586. Los agustinos también entraron en Argentina a través de Chile entre 1617 y 1626. Los acontecimientos políticos en estos países impidieron que la orden prosperara y obstaculizaron el éxito de sus iniciativas. La orden sufrió una considerable confiscación de propiedades por parte del gobierno argentino en virtud de las leyes de secularización del siglo XIX, y fue suprimida por completo durante 24 años hasta 19O1, cuando regresó. En la Prefectura Apostólica de San León de Amazonas, en junio de 19O4, Bernardo Calle, el hermano laico Miguel Vilajoli y más de 7O cristianos fueron asesinados en una misión recién erigida, Huabico, en el Alto Maránón, y la propia misión fue destruida. La Provincia Agustina de los Países Bajos fundó posteriormente también casas en Bolivia a partir de 193O. El 3 de noviembre de 2O14, el papa Francisco nombró al obispo estadounidense y antiguo general de la Orden de San Agustín Robert Prevost administrador apostólico de la Diócesis de Chiclayo en Perú y obispo titular de Sufar.[27] Prevost recibió la consagración episcopal el 12 de diciembre de 2O14 en la Catedral de Santa María de Chiclayo.[28] El 26 de septiembre de 2O15, fue nombrado obispo de Chiclayo,[29] en septiembre de 2O23 fue nombrado cardenal por el Papa Francisco en la Ciudad del Vaticano,[30] y el 8 de mayo de 2O25 se convirtió en el papa León XIV. Cuba La orden (procedente de México) llegó a Cuba en 1608. Fue suprimida por la fuerza en 1842. A partir de 1892, la provincia de Estados Unidos se hizo cargo de la Universidad Santo Tomás de Villanova en La Habana, Cuba, donde en 1900 había 5 sacerdotes y 3 hermanos laicos, antes de que fueran expulsados en 1961 por el gobierno de Fidel Castro. Tras la expulsión fueron varios los intentos por parte de los Agustinos, de regresar a la isla. No fue hasta el verano de 2005, cuando dos sacerdotes agustinos fueron los primeros en entrar en Cuba con visado de trabajo, gracias al obispo de Cienfuegos. Fueron Elíseo del Olmo e Iván David Pérez, los cuales, durante cuatro meses, dejaron un gran recuerdo de su trabajo pastoral y misionero, lo que propició la vuelta definitiva de los agustinos en 2006, siendo Prior General de la Orden, el actual Papa León XIV. En América Central y del Sur, los agustinos siguen establecidos, a fecha de 2000, en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Panamá, Venezuela y Perú. China Martín de Hereda se adentró en el interior de China en 1577 para estudiar literatura china con la intención de darla a conocer en Europa. Los agustinos portugueses prestaron servicio en el puerto colonial de Macao desde 1586 hasta 1712. Hacia 1681, el agustino filipino Álvaro de Benevente llegó a China y fundó la primera casa agustina del país en Kan-chou. Benevente fue nombrado obispo y se convirtió en jefe del recién creado Vicariato de Kiang-si en 1699. Los misioneros agustinos tuvieron éxito en la propagación del catolicismo, pero en 1708, durante la controversia de los ritos chinos, se vieron obligados a retirarse de China. En 1879, los agustinos españoles[31] procedentes de Manila (Elías Suárez y Agostino Villanueva) entraron en China para restablecer una misión agustina. En 1900, la orden poseía la misión del norte de Hunan, China. La misión contaba con unos 3000 cristianos bautizados y 3500 catecúmenos en una población de 11 millones. En 1947, la misión agustina contaba con 24 332 católicos bautizados, así como con 3250 personas preparándose para el bautismo. Habían establecido 20 iglesias principales y 90 iglesias satélite. A partir de 1953, todos los misioneros extranjeros fueron expulsados o encarcelados por el gobierno comunista. Los agustinos nacidos en China fueron dispersados por orden del gobierno y se les prohibió llevar una vida monástica. Los responsables eclesiásticos fueron arrestados, y las escuelas y otras instituciones eclesiásticas fueron cerradas o confiscadas por el Estado. Muchos sacerdotes, hermanos y hermanas religiosos, así como líderes entre los laicos cristianos, fueron enviados a campos de trabajo. Desde la reunificación de las antiguas colonias de Macao y Hong Kong con el gobierno central chino y los posteriores avances en la política religiosa del gobierno, el catolicismo en China —incluido el clero, los obispos católicos y un cardenal, el cardenal Zen— vuelve a existir abiertamente junto a los miembros de la Asociación Patriótica Católica China y sus correligionarios en la iglesia clandestina que sigue existiendo. Los agustinos han restablecido recientemente relaciones amistosas con organizaciones educativas chinas a través de programas de colocación escolar[32], así como a través del campus chino de la Universidad del Verbo Encarnado fundado por las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado. Aunque hay frailes agustinos chinos, todavía no se ha restablecido ningún priorato en China continental. India Tras un largo periodo de expansión en la India a partir del siglo XV[33], los agustinos portugueses no solo habían establecido la orden, sino que también habían proporcionado dieciséis obispos indios entre 1579 y 1840. Posteriormente, la orden desapareció de la India, aislada de su gobierno habitual tras la supresión de los monasterios portugueses en 1838, y los frailes se vieron obligados a convertirse en sacerdotes seculares. La orden no había logrado establecer con éxito una fundación indígena autónoma. Sin embargo, los agustinos fueron restablecidos por Andrés Niño, agustino español, nombrado coordinador del proyecto por el Capítulo General de la Orden en 1971 .... (cf., Estudio Agustiniano, 45 (2010) 279–303) ....... y los agustinos indios asumieron nuevas responsabilidades en Kerala en 2005. [34] La delegación india cuenta actualmente con 16 frailes ordenados y 8 con votos simples. La orden está creciendo numéricamente en la India. Irán Hacia finales del siglo XVI, Aleixo de Meneses, conde de Cantanheda (fallecido en 1617), miembro de la orden, nombrado arzobispo de Goa en 1595 y de Braga en 1612, primado de las Indias Orientales y varias veces virrey de la India, envió a varios agustinos como misioneros a Irán (Persia), mientras él mismo trabajaba por la reunificación de los Cristianos de Santo Tomás, especialmente en el Sínodo de Diamper, en 1599, y por la conversión de los musulmanes y los no cristianos de Malabar. Japón Las misiones agustinas de Filipinas enviaron misioneros a Oriente desde su fundación. En 1602, algunos de ellos llegaron a Japón, donde varios de ellos fueron martirizados durante un periodo de persecución de los cristianos. Entre los mártires agustinos se encuentran: Fernando de San José, Andrés Yoshida y Pedro Zúñiga.[35] El agustino Fernando de San José, junto con Andrés Yoshida, un catequista que trabajaba con él, fueron decapitados en 1617.[36] En 1653, otros entraron en China, donde, en 1701, la orden contaba con seis estaciones misioneras antes de su expulsión. A pesar de una vigorosa fundación cristiana temprana en Nagasaki por parte de jesuitas, franciscanos y agustinos filipinos[37] y los numerosos mártires agustinos japoneses, los primeros intentos de misión agustina fracasaron finalmente tras la represión de Tokugawa Hidetada (que reinó entre 1605 y 1623; segundo shogún Tokugawa de Japón) y la expulsión de los cristianos bajo el mandato de Tokugawa Iemitsu (que gobernó de 1623 a 1651; tercer shogún Tokugawa de Japón). Sin embargo, los frailes agustinos estadounidenses regresaron a Japón en 1954 y establecieron su primer priorato en 1959 en Nagasaki. Posteriormente, fundaron prioratos en Fukuoka (1959), Nagoya (1964) y Tokio (1968). En 2006, había siete frailes agustinos estadounidenses y cinco frailes agustinos japoneses en Japón. Oceanía A principios del siglo XX, los agustinos establecieron misiones en Oceanía. Los agustinos españoles se hicieron cargo de las misiones fundadas por jesuitas españoles y alemanes en las Ladrones, que entonces contaban con 7 estaciones con unas 10 000 personas en Guam y unas 2500 en cada una de las islas alemanas de Saipán, Rota y Tinian. La misión de las islas alemanas se separó de la Diócesis de Cebú el 1 de octubre de 1906 y se convirtió en una prefectura apostólica el 18 de junio de 1907, con Saipán como sede administrativa, y la misión quedó a cargo de los capuchinos alemanes. Papúa La Delegación agustina de Papúa lleva en activo desde 1953. En la actualidad cuenta con cinco agustinos de origen neerlandés y treinta y tres de origen indonesio. La orden de frailes y las órdenes afiliadas están creciendo en los territorios indonesios. Indonesia Dos frailes agustinos neerlandeses restablecieron la orden en Nueva Guinea Neerlandesa (hoy la región de Papúa de Indonesia) en 1953. En 1956, la orden asumió la responsabilidad de la zona que se convertiría en la diócesis de Manokwari. En 2006, el Vicariato Agustino de Indonesia contaba con 15 frailes de profesión solemne y 7 de votos simples. Actualmente está compuesto predominantemente por papúes. La orden de frailes y las órdenes afiliadas están creciendo en Indonesia.[38] Corea La Región de Corea fue fundada en 1985 por frailes australianos, ingleses y escoceses. Posteriormente, los frailes británicos fueron sustituidos por frailes filipinos. En 1985 pasó a ser la Delegación de Corea, con miembros que trabajaban en las diócesis de Incheon y Ui-Jeong-Bu.[38] En la actualidad Los miembros de la Orden ejercen su ministerio en más de 50 países.[39] El actual Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, el papa León XIV, es miembro de la Orden de San Agustín.También es el primer fraile de esta Orden agustina, en convertirse en Papa.[40] Gobierno La Orden de San Agustín, ha recibido del Obispo de Hipona su Regla de vida, y a su vez, también la Orden se rige por sus propias Constituciones, redactadas por primera vez por el Prior General, el Beato Augustinus Novellus en 1298. Las Constituciones se han actualizado y revisado periódicamente con el.debenir del tiempo y las necesidades de la Iglesia y la Orden .[41] Al frente se encuentra el Prior General. En la actualidad, el Prior General es Fr. Joseph Farrell,OSA, quien fue elegido en septiembre de 2O25.[42] El Prior General es elegido cada seis años por el Capítulo General. El Prior General cuenta con la ayuda de seis asistentes y un secretario, también elegidos por el Capítulo General. Estos forman la «Curia Generalitia». Cada provincia está gobernada por un Prioir Provincial o en su defecto por un superior provincial. A su vez, los Vicariatos (menores en tamaño que una provincia) por un vicario provincial y cada convento local por un prior (a excepción solo el monasterio checo de Alt-Brunn, en Moravia, está bajo un abad) y el Colegio de Santa Mónica en Roma por un Prior igualmente. Los miembros de la Orden son los Frailes, que a su vez algunos son sacerdotes. Los Frailes agustinos, como la mayoría de las órdenes religiosas, tienen un cardenal protector. A sus inicios quien les acompañó en 1244 fue Cardenal Antonio Degli Anibaldi. La Casa Principal de la Orden sigue siendo el Colegio Internacional de Santa Mónica en Roma, en la Via S. Uffizio n.º 1. Es también la residencia del Prior General de la Orden (prior generalis) y de la Curia Generalis. El hábito El hábito de coro y de exterior de los frailes es de tela de lana negra, o algodón, con mangas largas y anchas, un cinturón de cuero negro con hebilla circular y una capucha redonda, a su vez una capilla que cubre los hombros y el pecho hasta los codos, que llega hasta el cinturón. El atuendo de interior es el mismo. En muchas conventos y misiones agustinianas se utiliza el hábito blanco en verano y también se lleva en público, normalmente en lugares donde no había dominicos. Los zapatos tanto para dentro como para fuera de casa (antes del Concilio Vaticano II) incluso hasta nuestros días es muy característico el uso de zapatos cerrados como calzado en la Orden por su carácter de itinerancia y disposición a la misión, y por último, algunos Frailes utilizan el sombrero negro o birreta completaban el hábito, típico de haber recibido de la Iglesia Romana si propio rito litúrgico. La Orden de San Agustín tiene la condición de ONG (Organización No Gubernamental) ante las Naciones Unidas. El Observador de la Santa Sede solicitó a los representantes de la Orden que colaboraran con la labor de la Santa Sede en el estudio de los borradores de los documentos que las Naciones Unidas publican con motivo de las principales cumbres mundiales.[43] Espiritualidad y finalidad San Agustín, obispo de Hipona, Padre y Doctor de la Iglesia Naturaleza de la Orden La naturaleza de la Orden de San Agustín está dada por los elementos integrados en su formación: la herencia monástica de San Agustín, la tendencia contemplativa propia de sus raíces eremíticas, y los principios fundamentales de las órdenes mendicantes.[44] Finalidad y razón de ser El fin de la Orden de San Agustín está determinado en su propia Regla, escrita por San Agustín a los Siervos de Dios; la primera fundación hecha por San Agustín en vida: Os habéis reunido para vivir en la casa unánimes y tener una sola alma y un solo corazón orientado hacia Dios. Este fin es, así mismo, el lema de la Orden.

Los Padres Agustinos en la Argentina.

Los agustinos, cuatro siglos de presencia pastoral en la Argentina 3 de noviembre, 2O26Buenos Aires (AICA). León XIV se convirtió en el primer papa perteneciente a la Orden de San Agustín. Los agustinos llegaron al territorio a principios del siglo XVII desde Chile para evangelizar la región de Cuyo. Los agustinos, cuatro siglos de presencia pastoral en la Argentina Los agustinos, cuatro siglos de presencia pastoral en la Argentina Doná a AICA.org La Orden de San Agustín, a la que pertenece el papa León XIV que próximamente visitará a la Argentina, se encuentra arraigada en el territorio argentino desde hace más de cuatro siglos, cuando los primeros frailes agustinos llegaron, provenientes de Chile para comenzar su labor evangelizadora en la región de Cuyo entre los años 1617 y 1626, constituyendo formalmente sus primeros conventos en San Juan (1642) y en Mendoza (1657). Dos agustinos ocuparon la sede episcopal de Córdoba del Tucumán durante ese siglo: fray Melchor de Maldonado y Saavedra (1634-1661) y fray Nicolás Hurtado de Ulloa (1679-1686), ambos criollos del Alto Perú. El siglo XVIII se caracterizó por el auge de la presencia agustiniana, con una vida apostólica activa y pujante. En 1746 se determinó habilitar el convento de San Juan como Casa de Estudios y Noviciado. Consta que en ella profesaron 54 religiosos hasta comienzos del siglo XIX. Una dura prueba: las secularizaciones La Ley de Reforma de los Regulares, sancionada el 5 de Julio de 1823, y que tenía por objeto sujetar a la jurisdicción del Ordinario a todas las órdenes religiosas y convertir sus bienes en propiedad de la Nación, dio origen a un vertiginoso proceso de secularizaciones. Entre 1823 y 1825 los rescriptos de secularización concedidos a miembros de la Orden en Chile y Argentina fueron 83. En el convento de Santa Mónica de Mendoza tan sólo quedaron dos religiosos, el último fue fray José Manuel Roco, quien falleció en 1835 y en el convento de San José de San Juan, el último religioso fue fray Juan Antonio Gil de Oliva, fallecido el 4 de enero de 1876. Las leyes de secularización y los cambios políticos provocaron la confiscación de bienes y la supresión de la Orden en el país por más de dos décadas. La vuelta de los agustinos a la Argentina Los agustinos retomaron su presencia institucional en Buenos Aires a principios del siglo XX con la llegada de los Agustinos Españoles de la Provincia de Filipinas, a raíz de la independencia de estas. El padre Joaquín Fernández, vicario provincial del Brasil, y futuro de la Argentina, desembarcó en Buenos Aires el 12 de mayo de 1900. Mérito suyo es el afianzamiento de la Orden en el país. Parroquia San Agustín de Buenos Aires donde el papa León XIV se alojó las veces que estuvo en Buenos Aires Entre 1907 y 1910 se edificaron, con el patrocinio de la familia Unzué, la iglesia y el colegio San Agustín en la ciudad de Buenos Aires. En muy corto tiempo se sucedieron fundaciones en Entre Ríos (Paraná), Santa Fe (Álvarez); Buenos Aires (Chivilcoy; Ayacucho y Ramos Mejía), donde el trabajo pastoral se repartió entre la labor docente y parroquial. En 1926, con el nacimiento de la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús de España, las obras de la Orden en la Argentina pasan a la provincia nueva. De este nuevo período datan fundaciones en la Ciudad de Buenos Aires (3 de Febrero; San Martín de Tours y Nazca), provincia de Buenos Aires (José C. Paz y Ciudadela), Rosario, Mendoza y Montevideo (Uruguay). En los Valles Calchaquíes En 1969 el papa Pablo VI erige la Prelatura de Cafayate, en el noroeste del país, siendo encomendada a los agustinos de la Provincia de España, con territorios en Salta (Cafayate, San Carlos y Molinos), Tucumán (Amaicha del Valle) y Catamarca (Santa María, San José y Antofagasta de la Sierra). Son muchas las variadas y ejemplares obras de estos religiosos que transformaron las poblaciones de los Valles Calchaquíes. El antes y el ahora de la Prelatura ofrecen un saldo apostólico y de dedicación social, singular y relevante, en el que también tienen su meritoria cuota las religiosas Agustinas Misioneras. Un nuevo horizonte El nuevo milenio trajo la unificación de la viceprovincia de Argentina-Uruguay y el vicariato de Cafayate. Por decreto del padre general del 30 de marzo de 2002, se unifican ambos. El capítulo general de la Orden de 2001, así lo ordenaba, naciendo el actual vicariato San Alonso de Orozco de Argentina y Uruguay. El vicario regional es el padre Juan Antonio Gil Solorzano. Robert Prevost (el segundo a la izquierda) visitó la Argentina en 2004 y también participó de una misa en 2013 con ocasión de la ordenación episcopal de Mons. Alberto Bochatey en la parroquia San Agustín, de Palermo El Vicariato San Alonso de Orozco, que abarca Argentina, cuenta con cinco comunidades activas. Los religiosos se dedican a la misión parroquial y a la educación, operando en varias parroquias y centros educativos. La formación continua y el servicio comunitario refleja los valores fundamentales de la espiritualidad agustiniana, innovando en su manera de enseñar y aprender, sin olvidar sus raíces. A su llegada al país, el papa León XIV encontrará a sus hermanos agustinos argentinos cumpliendo con fervor su misión de servir a la Iglesia y a la sociedad a través de la educación, las parroquias y las obras sociales, llevando el mensaje de Cristo a cada rincón de la patria.+