Padre Angel Buodo. 1867 - 1947. Misionero y Fundador en La Pampa.



                                        

        1.- El padre Ángel Buodo. Datos Biográficos.

        Nació en Barco, región de Udine,  Italia, en1867. Fue ordenado sacerdote en Faenza, Revenne, en 1896. A pocos días partió hacia la Patagonia donde ejerció su apostolado misionero durante 30 años, luego fue párroco en Puelches.
        Falleció en Buenos Aires en 1947, a los 80 años cumplidos. (Diccionario biográfico ítalo - argentino de Dionisio Pietrella y Sara Miatello).

        En Octubre del año 1965 el pueblo y Gobierno erigió un monumento que lo recuerda como misionero de la Pampa Central. También fue declarando "Sitio Histórico" a la Capilla ubicada en el “Resguardo Padre Buodo”, por el Decreto Provincial  de La Pampa, N. 717, del año 1996.
        Sus restos mortales fueron trasladados entonces a la iglesia parroquial de General Acha. 
         Merece reconocimiento,  este misionero salesiano.

        2. Acción Apostólica y Misionera. Vicisitudes.

        "La tarea de este salesiano fue amplísima, por sus 24 visitas al pueblo  “Puelches” con 318 bautizos y casi igual número de confirmaciones con varios matrimonios celebrados. Al principio fue campechano con los capitanejos de la región: Calderón, Salas, Salto, Goyeneche y otros".
       Narraba el Padre Angel Buodo a sus amigos, que “una noche un grupo de  aborígenes con evidente signo de amistad,  lo fueron a visitar y lo invitaron a comer un asado de potro, él no acostumbraba por su régimen vegetariano; pero accedió gustoso y los acompañó rodeando la parrilla.
       Cuando se retiró a dormir,  "uno de ellos amigo de lo ajeno, se metió en la pieza para hurgarle los pantalones. El Padre Ángel Buodo, "que les conocía algunas costumbres, dormía como el tero, con un ojo abierto y el otro cerrado, se sentó en la cama, lo esperó y le dijo: - ¿Qué busca usted de noche, lo que yo no encuentro de día?".
      A la mañana siguiente  los hizo pasar a todos a su cuarto, uno por uno, “para decirles unas palabritas al corazón”, escribía el misionero.
         3.- Los caciques del lugar.

        El misionero describe en sus cuadernillos a los caciques del lugar ; a estos caciques principales les seguían los Capitanejos, título que adquirían por su audacia, el valor y la fidelidad al Cacique.

    “De todos ellos el más conocido es Domingo Maldonado unido a Andrea Tocanao. El cacique conservaba su tribu de 300 indios entre varones mujeres y niños. Lo encontré y lo visité hasta que noté achacoso;  sin deponer su carácter vanidoso siendo siempre amante de adornos como los niños de juguetes.

     El cacique más progresista, de cuando conocí a Puelches, es Bernardo Pichicurá casado con Enriqueta Unaeché, que en 1920 contaba con 20 familias propietarias. Fue educado en el Colegio Don Bosco,  mostró siempre una verdadera sed de instrucción, lo que disponía bien a él y a su gente para aprovechar las visitas del misionero. Buen escribano tenía un cuaderno donde llevaba anotaciones, con excelente letra y regular ortografía.

     La anciana Doña Rosario Videla, ya centenaria es la  que me ha dado más datos y antecedentes de las tribus y sus costumbres. Son restos de tribus que vivían en los campos de Lihué Calel donde tenían sus yeguarizos, vacas, ovejas y cabras en gran cantidad”.

    El Padre Buodo guardaba un buen recuerdo del jefe local  Don Bernardo Pichicurá. Cuando llegaba a Puelches estaba tan lleno de respeto hacia mi,  que con  su madre, una viejita todavía guapa, disponían  una piecita para la misa, el catecismo y mi alojamiento.

     En 1922 un señor que había comprado tierras desde Buenos Aires, tomó posesión y no pensó en reubicarlos ni tomarlos como peones, solo atinó a  quemarles las chozas. El Padre recibió a los cacique muy afligidos  y les prometió que viajaría a Buenos Aires. En la Capital  secundado por la señora María de Rodríguez, puso término a las vejaciones que recibían los indígenas.


           
4 -  Un cuadro de costumbres  aborígenes.
         El misionero Buodo describe a los caciques del lugar ofreciendo un amplio cuadro moral de los indígenas: “Los más conservan las antiguas y bárbaras usanzas. No reconocen ningún matrimonio civil ni religioso. No se preocupan por bautizar a sus hijos y oyen con indiferencia lo que les enseña el misionero. Sin embargo cuando hay un cacique bien dispuesto, como lo era Pichicurá, es mucho el bien que se obra.
        La población indígena disminuye considerablemente debido a la falta de agua, el abuso de tabaco, el alcohol, la falta de vacunas y remedios. El frío, la poca alimentación, la carencia de abrigos obran lo demás. La tuberculosis es la que consigue mayor cosecha entre ellos.
        El aborigen  no conoce más trabajo que el arreo, el transporte de carros y la esquila. Cuando comienza  la época de la esquila de los ovinos, forman grupos variables de 6 a 9 compañeros, llamados “comparsas” y recorren todos los Establecimientos ganaderos ofreciendo sus servicios. Es poca la retribución que piden, al dejar sus ranchos de marzo hasta noviembre.”
             5 - El aborigen se integra con el gobierno civil

         El padre Buodo los integra con su influencia. Logra que el aborigen se libere del mando del cacique para quedar sujeto al poder civil, a través de la Policía y las fuerzas vivas del pueblo.
     Así se expresa con claridad: “Cierto día estaba en un almacén con indígenas bebiendo. Yo les decía:- No deben gastar el dinero en bebidas alcohólicas.
– ¿Qué está diciendo? Me interrumpió el bolichero. ¿No ve que yo vivo de eso?
– Bueno, dije: tienen que comprar géneros para vestir decentemente a sus hijos y galleta para que no mueran de hambre.
         Fue uno de esos días que me encontré con el cacique Maldonado a quien le dije:“No veo el poder de cacique que vos tenés, pues debés influir en ellos”.
            Luego de un enfrentamiento con la policía, donde estos llevaron la peor parte,  les hablé como debían comportarse, mantener la paz y el entendimiento.  Con el tiempo algunos de ellos ingresaron a la fuerza policial.

         El fruto estuvo a la vista con la celebración del 25 de mayo de 1917. El comisario de Policía de Puelches, un valiente mestizo, de acuerdo con Bernardo Pichicurá, organizó la fiesta reuniendo a varios indígenas con una extraordinaria manifestación a la Patria

         6 - La cultura cristiana a través de la fe y la esperanza.

        La maestra Amade de Valleé escribió unas páginas del indio mapuche o saladino y su relación con el misionero; resalta el cariño del padre con los niños. Algunos de ellos fueron internados en el Colegio La inmaculada de Gral. Acha para recibir educación.
         Amade escribe: “Difícil misión del Padre, penosa en demasía, para un hombre que frisaba los 60 años. Visitaba una isla llamada “ de La Paloma “, habitada por indios sumidos en la mayor ignorancia Sólo el cacique tenía algo de capacidad, debido a su rango de jefe, que lo obligaba a cruzar el río para negociar y conseguir algunas mercaderías a cambio de cueros y plumas. El cacique era el único que dominaba el castellano.
       Para llegar a esa comunidad el sacerdote tenía que cruzar el río a nado, prendido de la cola de un caballo. Cuando por primera vez llegó a la isla, los chicos huyeron despavoridos, mientras los mayores reían al ver un hombre “con polleras”. A la voz de mando del cacique, todos se reunieron en ronda, escucharon por primera vez la palabra de Dios.
       Muchos días estuvo entre ellos el padre oficiando misas, casando a los padres y bautizando a sus hijos. Muchos consejos recibieron, enseñanzas útiles para mejor su vida, salud y hacienda. El padre impartió instrucciones para que no se dejaran estafar por el bolichero del otro lado del río. A los adultos les enseñó a cortar y emparvar los pastos naturales que cubrían la isla, con el fin de guardar forrajes para los animales durante el invierno.
       Cuando regresó al año siguiente, ya estaban en un grado de adelanto superior y lo recibieron con alegría y confianza. Los niños se acercaban cariñosamente. Uno quiso brindarle parte de una galleta que estaba comiendo: “¡Tatita, comé galleta de mi!...”

      Estaban afanosos por rezar las oraciones que él les había enseñado y demostrarle que no las habían olvidado. Reinició la enseñanza del catecismo, dio comuniones y confirmaciones.
      Cada año regresaba el misionero contento y con mayor satisfacción, notando el progreso y adelanto obtenido en su misión, entre aquellas almas duras e ignorantes, pero cuya calidez permitía que la buena semilla fructificara”.

   Capilla de Puelches dedicada al Angel Custodio en homenaje al Padre Angel Buodo, verdadero Custodio espiritual de los aborígenes de la Patagonia. Murió pobre, en Buenos Aires.

      7. - Relaciones del misionero con los puestos y estancias.   

       El Padre Angel Buodo estuvo relacionado con el vecindario de Puelches y su zona; visitaba  La Florida donde Feliciano Lana le regaló un sulqui y tres mulas para que las de él descansaran. En La Escondida el señor Francisco Silva y Tomasa Lana lo atendían con amabilidad ayudándolo con la misa el señor Colado.
       En sus cartas el Padre recuerda la amabilidad y bondad al visitar las estancias de José Arrarás, dueño de Las Dos Naciones; del señor Juan Garat de Las Arcaicas, donde se construyó una Iglesia a San Juan Bautista; del señor Ramón Dupón y amigos de Chacharramendi: José y Manuel Feito; Don Ramón Otero, dueño de La Asturiana le regaló un mulo para sus viajes. También recuerda a los señores Pedro Martínez, Francisco Pérez y Ramón Seine, dueños de La Moderna.
        El padre escribió: “pude  encontrar corazones nobles, inmigrantes que a pesar de  la distancia de su Patria, no les hizo perder la fe.”
       El padre cita a Bernardo Cueto de la estancia San Bernardo. Les recomendó internar a sus hijos en el Colegio La Inmaculada de General Acha. Sus amigos de Curacó Domingo Etchecopar, Pedro Castro, José Alonso, Hilarión Arrese, Julio Jullerat juez de paz, Angelino y Anastasio Mayor con casa de comercio y otro de Feliciano Lara, Colado y Cía.
       A todos promete, en sus cartas, la visita anual, después de visitar el cementerio hecho por disposición popular.
       El Padre Angel, las quintas y los parrales.
       Otros vecinos que cubren totalmente su patio con prolijo parral de uva americana (chinche) lo defienden de golosos ratones quitando los racimos antes que maduren, disuasión que lograrían un gato o un perrito ratonero, en las chacras, en los pueblos y ciudades..
         La tradición del parral se enriquece con historias como la del Padre Angel Buodo, Salesiano, cuya vida y obra en La Pampa rescata otro salesiano, Raúl Entraigas, en su libro El Hornero de Dios. A los muchos méritos del Padre Buodo, en favor de la caridad y la justicia, se añade que enseñó a podar la parra, operación sabia y compleja. Mi amiga Pía -hija de italianos- poda, por placer, parrales de sus amigos y es delicioso sentarse a leer o tomar mate bajo la parra.
       La vid prospera de Jujuy a Neuquén; desde la costa del Plata hasta  los Andes. En la Casa de San Juan de Buenos Aires, hay parrales que, según la tradición, había plantado Sarmiento; hasta he visto un céntrico estacionamiento sombreado por un denso parral. Todo simboliza un estilo de vida que no habría que perder, comenta Cristina Bugatti, en Huertas y Parrale, en La Nación,     

       8 .-  Accidente en un viaje azaroso. 
      En 1912 el padre tuvo un percance que el mismo narra al salir de Puelches: “Una mula vuelta chúcara, en una de esas, me asustó, volvió atrás y echó a correr como 50 metros, hasta que el vehículo volcó, cayendo la mula sobre mí. Me sentí aplastar el esternón, el costado y la espalda derecha. Como Dios quiso, invocando a María Auxiliadora, puede salir y enderezar el sulki, con mi equipaje, y seguir camino hasta Don Agustín Vivier. Este se hizo cargo de mi situación. Me ayudó y pasé la noche". 
       "Los dolores no me permitían moverme, no podía levantar peso, ni toser, ni respirar fuerte, ni estornudar. ¡Quedé casi inútil! Agustín tuvo que trabajar mucho para uncir la mula. Al final lo consiguió y me prestó un chico para que me abriera las tranqueras de la picada".
      "Al día siguiente me revisó el Doctor Millot, después de oír todos la Santa Misa. No tenía rota ninguna costilla y me aplicó remedios con mucha paciencia.”    
           El Padre un día después hizo misa en El Trabajo y San Carlos. Continuó con su misión en San Joaquín de la señora Busquet, "El Siete" de Miguel Ardohain, "El Puntudo" de Francisco Aguillón, "San Juan" de Juan Iracet, "San Jorge" de Adolfo Zuberbühler; "San Ignacio" de Manuel Del Río, "El Recreo" de Juan Aguer, "San Laureano" de Esparza hasta llegar a Pichi Huinca donde dio pasto a las mulas.
       Amelia Encano y un peón en sulky, lo acompañaron a tomar el tren a Bahía Blanca donde lo trató el Doctor Veres. Le halló dos costillas un poco hundidas y le recetó fajas con yodo por varios días.

        9 .- Su salud se resintió con el accidente.

      Al llegar a General Acha 20 días después del vuelco, 1921, casi sano pudo celebrar sus Bodas de Plata Sacerdotales. En la estación lo esperaban con tres Bandas de música de varios salesianos junto al Padre Inspector José Vespignani por un gran motivo : sus bodas de plata sacerdotales coincidían con los años de la Misión Salesiana en La Pampa ( 1896- 1921).
      
      Placa en homenaje al Padre Angel Buodo en "Puelches"." Dejé mi vida y mi alma entre los aborígenes, predicando el Evangelio".

       Después que el Padre Buodo dejó de atender espiritualmente a “Puelches” por su  enfermedad, fueron capellanes Manuel Pisano, Myles Somonte King, Enrique Olivares, Juan Doll, Celso Valla, Carmelo Marmmana, Roberto Grosso, Gabriel Wade, Serafín Molino, José M. Barbano, Valentín Holzman , y Celso Valla nuevamente hasta su fallecimiento.El Padre Celso Valla era hermano del Padre Héctor Valla Director de la Revista Didascalia y Párroco de María Auxiliadora de Rosario. 
     Todos estos eligiosos nonbrados defendieron, educaron, fundaron escuelas, capillas hogares para los aborígenes y sus hijos, "plantaron con sacrificios y en soledad mástiles para que flameara la bandera de la educación" y de ese modo alejar la ignorancia y la esclavitud, como lo quería Manuel Belgrano y San Juan Bosco.

         10.- Museo Angel Buodo. 
     • Un cuaderno de Relaciones Locales 1915-1916, con el registro de las personas que visitaban, en los distintos lugares, el número de hijos, el estado civil, la ocupación, entre otros datos.
      • Memorias sobre las misiones de La Pampa. Los cuadernos de misiones son treinta, desde 1917-1918 a 1930, con toda la información sobre el trabajo  día por día, con una prolijidad realmente asombrosa:  las prendas de vestir entregadas a los pobres, con  fecha, nombre del destinatario y tipo de prenda, con un sorprendente nivel de detalle.
   • Cuadernos de finanzas de las misiones, dinero recaudado en las suscripciones para erigir las capillas y los gastos que se realizaban.
     • Cuadernos de Partidas de Bautismo desde 1915 a 1917, consignan los nombres de quienes recibían el bautismo, sus padres, la fecha y lugar.
    • Planillas con estadísticas religiosas y correspondencia de los sacerdotes salesianos y discursos en particular del Padre Angel Buodo.
      En una habitación se encuentra el carruaje con el que viajaba el Padre Angel Buodo por toda La Pampa; se hallaron 34 mapas que identificaban los itinerarios de los misioneros, correspondientes a las décadas de 1910 a 1930. En esta habitación como en el resto de la Capilla se encuentran documentos originales, el maletín que usaba el Padre Buodo en sus misiones, los libros, un misal editado en 1921, su bufanda, y el respaldo de la cama que utilizaba.
     . Celso Valla. Variada documentación original, en el extremo opuesto de la Capilla, corresponde a la obra misional del Padre Celso Valla, similares a los cuadernos de Buodo. En una cajonera y tres baúles existen varios documentos: Una crónica personal desde la llegada a La Pampa, de Valla años '50 y '60.  Innumerables anotaciones con recortes periodísticos que dan cuenta de la labor misional,  construcción de edificios parroquiales, en: Santa Isabel, Gobernador Duval, Puelén, Limay Mahuida, Cuchillo Có, Abramo, Jacinto Aráuz, General San Martín, 25 de Mayo, Macachín, Trenel, La Adela, Victorica.
     .Varios videos y discos de 33 RPM, con una Zamba para un Cura Criollo, Hornero de Dios, y Canción para el Cura Gaucho. Cuadernos que registran su labor misional,  con indicación de cada capilla, año por año, en la década de 1960. Carpetas con los discursos pronunciados por el Padre Celso Valla.  Cuadernos manuscritos de las "Crónicas sintéticas de obras realizadas en La Pampa, principalmente en adhesión al Padre Buodo", de los años 1946 a 1962, 1964 a 1970, 1968 a 1971, 1996, 1999, 2000. 
     . Dos cuadernos, uno del homenaje al Padre Buodo en Jacinto Arauz, y el otro sobre documentos pertenecientes al monumento al Padre Angel Buodo, y un volumen importante de imágenes de este sacerdote. 
    . Libros.Varias copias de las obras del Padre Celso Valla, los folletos: "Puelén: Primeros pobladores anotados por la Iglesia", "Puelches: Primeros pobladores anotados por la Iglesia", "Lihué Calel: Primeros pobladores anotados por la Iglesia", "Caleu Caleu y Gob. Duval: Primeros pobladores anotados por la Iglesia", "Limay Mahuida: Primeros pobladores anotados por la Iglesia", "Chalileo y Chicalcó: Primeros pobladores anotados por la Iglesia", "Gobernador Duval: Primeros pobladores anotados por la Iglesia", "Macachín: Primeros pobladores anotados por la Iglesia", entre otros, todos ellos editados por L & M en General Acha, entre 1998 y 2003.
      . Las fotografías, en todas las paredes, hay alrededor de 150 enmarcadas  y en un baúl  supera los dos centenares, son fotos tomadas en  toda  La Pampa durante la mayor parte del siglo XX: Santa Rosa, Victorica, Guatraché, Colonia San José, Colonia Barón, Alpachiri, Villa Iris, Santa Isabel, Sierra Chata, Limay Mahuida, Puelches, La Humada, Jagüel del Monte, La Reforma, Toay, General Acha, Eduardo Castex, General Pico, por mencionar sólo algunas localidades.
     .
Las obras pictóricas, siete originales de Andrés Arcuri: un mural sobre el altar  y otros trabajos en las paredes laterales de la Capilla: "Hornero de Dios", "Angel de Paz", Retrato de Padre Buodo, "Buodo salvado milagrosamente por Don Bosco gracias a la mediación del beato Don Rua", "Buodo 'Rey Mago' de los Pobres". En la parte exterior, hay murales pintados sobre azulejos por el mismo autor".

           11.- Croquis de la Capilla Museo Padre Angel Buodo.
1-Capilla. 2-Depósito. 3-Sectores de muestra con vitrinas. 4-Sectores de guarda. 5-Tapiales con murales. 6- Imagen de la Virgen. 7- Nicho. 8- Hueco del campanario
       12.- Bibliografía.
     Archivo salesiano de Buenos Aires. Boletín Salesiano.
        Celso Valla. SDB.  Memorias escritas por el Padre Celso José Valla en su trabajo histórico:          "Centenario de Puelches, La Pampa. Primeros pobladores. La Iglesia". 1900 -2000.
         Diccionario biográfico ítalo - argentino,  de Dionisio Pietrella y Sara Miatello. Danta Alighieri. 1970. Bs. As.            Reconocimiento del Gobierno de La Pampa. Boletines. Decretos.
        Testimonios de Exalumnos y Cooperadores pampeanos. 
         Instituto de Estudios Socio-Históricos, FCH, UNLPam. 
         Asociación Pampeana de Conservación de Patrimonio Cultural.
         Instituto de Estudios Socio-Históricos, FCH, UNLPampa.
      Cristina Bugatti. . La Nación .- 08-11-2011.

    

No hay comentarios:

Publicar un comentario